Miércoles, 21 de octubre de 2020

“La temporada ha sido corta pero lo que he toreado me ha servido mucho”

El salmantino finalmente entra en la Feria sustituyendo al lesionado Roca Rey y compartirá cartel con Ferrera y Manzanares frente a un encierro de Núñez del Cuvillo
Juan del Álamo, durante su entrenamiento en la plaza de toros de La Glorieta | Fotos: Pablo Angular

Más vale tarde que nunca. Por la vía de la sustitución, finalmente con Juan del Álamo se ha hecho justicia en Salamanca y hoy volverá a hacer el paseíllo en su plaza. El diestro mirobrigense cubrirá la baja de Roca Rey, que cortó la temporada por la lesión cervical tras una fuerte voltereta en San Isidro que arrastra desde el 22 de mayo.

Del Álamo compartirá cartel con Antonio Ferrera y José María Manzanares con toros de Núñez del Cuvillo. El mirobrigense acumula cinco puertas grandes consecutivas en La Glorieta. Muchas tardes de gloria en la que recuerda con especial emoción la del 14 de septiembre de 2016 cuando indultó a ‘Higuero’, toro de la ganadería de Domingo Hernández. “Mis recuerdos en Salamanca siempre son muy bonitos, por eso fue un disgusto muy grande el saber que este año no iba a estar en mi Feria, pero creo que lo que se me ofrecía no lo merecía por mi trayectoria en esta plaza. Gracias a Dios, finalmente se han dado las circunstancias de que pueda verme anunciado y ahí estaré. Estoy muy contento, ilusionado y con todos los pensamientos en esa tarde, es el compromiso más importante que tengo a finales de temporada y tengo muchas ganas de torear otra vez en la plaza que piso todos los días”, explica.

El cartel “es un lujo”. “Verme anunciado con dos figurones del toreo me hace ser privilegiado y cuando se trata de estar en mi Feria todavía más, son razones que me hacen estar el doble de contento. Es un día muy especial, se junta todo: la ganadería, los compañeros, el cariño de la afición… creo que es merecido”, matiza.

Su temporada ha sido diferente a la de los últimos años definidos por la escasez de contratos en plazas de primera categoría. Es paciente y confía en cambiar la moneda. Este 2019 la suerte no estuvo de su mano en sus dos compromisos en la plaza de toros de Las Ventas (la tarde del martes 21 de mayo con toros del encierro salmantino de El Pilar y y el martes 4 de junio con toros de Las Ramblas) y eso definió el resto de temporada, a lo que se sumó la suspensión por la lluvia de la corrida de toros en la Feria del Toro de Pamplona y una fuerte contractura cervical que le obligó a comienzos del mes de agosto a guardar reposo absoluto por prescripción médica. “Esta lesión me frenó un poco y fue duro porque llegó en un momento que ya estaba siendo difícil por sí mismo. Han sido sucesiones de factores inoportunos pero esto viene así y hay que aceptarlo como venga. A pesar de eso y que esta temporada he toreado muy poco, ha sido una temporada de disfrutar desde otro punto de vista. Las pocas corridas de toros que he tenido las he disfrutado y me han servido para expresarme, para interpretar lo que siento y siempre para crecer como torero”, matiza.

Sus últimas actuaciones han sido en Peñaranda de Bracamonte, en Toro y en el tradicional festival en Lumbrales. Las sensaciones, asegura, han sido muy buenas, por lo que llega a Salamanca seguro de sí mismo y con “la moral alta”.