Sábado, 21 de septiembre de 2019

Diario de la cuarta quincena en Marruecos

16 DE AGOSTO, JUEVES.

Salimos a las cuatro de la mañana una furgoneta y un coche de voluntarios.

Nada más llegar al aeropuerto ya me cogí el primer rebote porque unos facturamos en el mostrador y otros más listos en las máquinas. Yendo un grupo no me pareció la mejor forma de trabajo en equipo ir cada uno por su lado. Algo sin importancia.

Llegamos a Marrakech y tuvimos unos momentos de intercambio de impresiones con los educadores y voluntarios que subían de la tercer quincena, cuyo coordinador había sido Roberto.

Llegamos tarde a cenar y nos tenían  un cartel de bienvenida. Ya por la noche tuvimos tertulia con los chicos mientras otros veían una película y otros jugábamos a baloncesto con los focos.

17 DE AGOSTO, VIERNES.

Nos levantamos a la nueve y después de desayunar tuvimos la primera asamblea de organización de quincena objetivos y reparto de tareas.

Ya empezaron los grupos de cocina, limpieza, pintura de paredes de la escuela, grupo de ambicioso mural, equipo SACYL con Paula estudiante de medicina y Andrea y Ana de enfermería  y grupo para decidir el comienzo de mejora de una casa pobre de alguna familia con niños de la zona.

La llegada a la casa de Ibrahim fue traumática. Fue como entrar en cuevas  infectadas de pulgas, piojos y ratas. Enterrados en ropas y calzado mugriento de la caridad de muchos vecinos.

La madre Aisa se marchaba algunos días a las tres de la mañana y regresaba por la tarde dejando sólo a  Josín de cuatro años, si Hadiya de seis e Ibrahim de doce habían ido a la escuela.

No veíamos la forma, ni el sitio de hacer un servicio y encementar. Al final entre varios decidimos empezar al día siguiente una casa nueva con bloques. Haciendo de tripas corazón hablamos con el hermano para establecer en el terreno de enfrente donde empezaríamos la casa el día siguiente, que era propiedad de todos los hermanos.

Llegamos para comer sobre las tres, algunos se duchaban después del trabajo y otros por las noches.

La tarde empezaba con el estudio a la cuatro y media, uno para pequeños que coordinaba Gonzalo con Mohamed y uno de mayores que llevaba yo con Ali.

Romo y Rubén como locos arreglando cosas, sobre todo hicieron un genial enganche para la Pick Up. Las Rocíos y Toñi ya comenzaron con la locura de lavar y lavar, compras, costura, etc. Jose y Elisa, alumna de integración a tope trabajando y de comodines para todo.

A las seis empezábamos los deportes y los juegos. Aprovechando las instalaciones construidas durante las otras quincenas.

Un montón de niños y niñas pequeños y mayores participando con pasión hasta las ocho por lo menos que iban los nuestros al quiosco.

18 DOMINGO,19 LUNES,20 MARTES ,21 MIÉRCOLES.

Fueron días muy intensos, de mucha emoción e ilusión. Los grupos de trabajo se mantuvieron, más alguno que iba con un alfarero a hacer barro.

La entrada en la casa sin los permisos de la mujer claros, entrar a tirar y quemar ropa y colchones con ella perpleja sin  decir en bereber ni sí , ni no. A veces se agarraba a las cosas y otras veces lo quería tirar todo. No sé si fue un milagro de confianza o un canto de desesperación de una mujer abandonada a su suerte con tres hijos pequeños en la más extrema pobreza.

Ver a nuestros chicos de Santiago, a mis hijas, a Vega. Limpiando entre fuertes olores, emocionados y entregados a una labor de humanidad y justicia. Cavando los cimientos marcados con ceniza desde un plano hecho por Larbi la noche anterior, treinta y seis metros cuadrados de dignidad.

Con Mohamed y Ali encargando los camiones de piedra y  de bloques. Con Jose yendo con chicos en la Pick Up ya sólo a por sacos y sacos de cemento. Gastamos más de sesenta.

Cadenas humanas de chicos y educadores cargando, trasladando y colocando piedras o bloques.

22 JUEVES.

Día de playa de todos en Sidi Ifni. La moral era alta porque nos motivaba lo que hacíamos con la familia, los problemas que aliviábamos en el dispensario médico, los estudios a gran nivel donde cada vez había más jóvenes y niños que nos sorprendían con su gran cultura y pasión por aprender. Investigábamos propiedades de plantas que traían, evolución, primeros auxilios, montón de temas prácticos y filosóficos en árabe, francés, inglés y todo tipo de chapurreo.

Pero los chicos llevaban dos meses allí y merecían todos un descanso. Hicimos la foto en la playa del arco natural, fuimos al hamán y jugamos al vóley comiendo y cenando fuera para que descansaran las de cocina.

23V, 24S, 25D, 26L, 27M.

El viernes otra vez cogimos ritmo y la casa avanzó un montón, por la noche tuvimos que salir a una casa a poner una inyección de urbasón a una mujer que le había picado un escorpión y siempre fiestones por la noche de baile, música y baloncesto.

El sábado después de otro día agotador acabamos con el campeonato de fútbol y baloncesto. En el primero premio 50 dirham a cada jugador ganador y 100 a los de baloncesto. Los premios con las medallas se dieron el día del  maratón.

El domingo el grupo de los novatos se fueron a un oasis espectacular con Ali y los demás nos quedamos trabajando. A la vuelta los chicos se fueron quedando en casas viviendo con familias bereberes una noche y un día a las que les dábamos 50 euros invertidos en ellas en vez de un hotel. No sé si les quedaría algo por cómo trataron a nuestros chicos y chicas regalándoles chilabas y de todo. Familias pobres que daban lo mejor que tenían y además invitándonos a cenar continuamente, pudiendo aceptar en una ocasión e intentando dejarlo pagado.

El lunes seguimos con el trabajo y la preparación del maratón y la fiesta de despedida. Con el maratón titulado “CAMINO A LA ESCUELA” saliendo de la casa que estábamos haciendo y cuyas paredes quedaron levantadas, hemos pretendido dar visibilidad de la situación de la familia y que en vez de juzgar se debe actuar.

Corrieron chicos y chicas con 50 euros de premio para ganador y ganadora absoluta y para menor de catorce años.

Una fiesta entrañable con merienda, con más de doscientas personas en las que hubo muchas risas y ya alguna lágrima porque se acercaba la despedida.

El martes veintisiete lo dedicamos a trabajar y dejar la escuela colocada y llevar alguna maquinaria y herramienta para nuestra sede y almacenarlo para utilizarlo el próximo año y durante el curso por nuestros educadores árabes que seguirán con nuestra escuela itinerante y acabarán la casa.

Para nosotros resultó muy duró que los niños volvieran al agujero aunque limpio. El día que puedan entrar en la nueva casa haremos fiesta en Santiago Uno en Salamanca e intentaremos verlo en directo.

Yo no soy de buscar donaciones pero sí presentaremos la situación de esta familia para buscar apadrinamientos y fondos para poder dejar bien la casa. Pero nos resulta más fácil apadrinar un animal que un niño, parece que la sociedad está más concienciada.

Llegamos a Salamanca el domingo uno por la noche después de la playa y motos de agua en Agadir, la plaza del infierno de Marrakech y el paso de las furgonetas en el puerto de Tánger.

En la llegada a Salamanca también tuvimos un gran recibimiento por los nuestros. Algunos chicos se iban a casa quince días, pero otros su casa es Santiago Uno e intentaremos mimarlos por la heroica hazaña que han llevado a cabo.

No se preocupen los incrédulos. Nuestros chicos pagarán impuestos antes que sus hijos, los educadores los pagamos y las cárceles y centros cerrados integran menos y son más caros.Para mí sigue siendo un privilegio compartir lo que soy con lo que son estos chicos y chicas.