Jueves, 21 de noviembre de 2019

Mar Siles anuncia las Fiestas y apuesta por el desarrollo de Salamanca de la mano de la ciencia

En el pregón destacó su compromiso para impulsar proyectos vinculados a esta tierra y reivindicó el potencial del Campo Charro

La científica Mar Siles, a la derecha, junto al alcalde, Carlos García Carbayo, y el profesor Fernando Simón, que anunciaba a la pregonera. Foto de Lydia González

“La ciencia es muy importante en Salamanca, está muy viva y no es aburrida, es tremendamente creativa, como esta ciudad”. Son palabra de la directora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa) y delegada institucional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Castilla y León,  Mar Siles, incluidas en el pregón de las Ferias y Fiestas, que este domingo ofrecía desde el balcón del Ayuntamiento, en la Plaza Mayor.

“Qué maravilla estar aquí (...). es para mí un honor” apuntaba al inicio de su intervención para recordar que llegó a la capital charra en 2002, “y desde entonces esta ha sido mi ciudad, un viaje sólo de ida porque Salamanca me ha conquistado”

Además, explicaba que gracias a su trabajo en el IRNASA ha tenido la ocasión de conocer “el Campo Charro,  su problemática, riqueza, belleza y potencial, que estamos decididos a aprovechar al máximo”. En este sentido mencionaba el futuro Campus Agroambiental y aseguraba que, como delegada regional del CSIC, impulsará “proyectos que sirvan para el desarrollo de Salamanca enganchada al motor de la industria, de la ciencia y del conocimiento”.

Por eso, insistía en que “el conocimiento de Salamanca es un activo fundamental” y “el CSIC debe ser uno de esos motores que impulse a Salamanca”.

Tras el pregón, Mar Siles firmaba en Libro de Honor del Ayuntamiento y escribía: "Guarda entre tus piedras, Salamanca, mi humilde memoria".

Pregón íntegro de Mar Siles

Buenos días a todos,

Muchas gracias, Fernando, por esta presentación tan generosa. Y muchas gracias al Alcalde y a la Corporación Municipal de Salamanca por darme esta oportunidad inigualable.

Salmantinos y salmantinas, visitantes y amigos, es para mí un honor estar aquí hoy en este balcón. En este balcón que asoma a nuestra maravillosa ciudad de Salamanca, a la que vine a recalar gracias al contrato de investigación ‘Ramón y Cajal’, que me llevó a la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca.

Llegué aquí en 2002, y desde entonces ésta ha sido mi ciudad. Un viaje sólo de ida, un destino que no esperaba y que me ha conquistado.

Mi campo de trabajo son las enfermedades infecciosas, tanto del hombre como de los animales, sobre el que he realizado colaboraciones con colegas de la propia universidad, aquí está el profesor Fernando Simón, y con investigadores de otros países en Europa y Latinoamérica.

Tras cinco años de contrato, obtuve una plaza de profesora en la universidad y, poco después, me incorporé como científica al Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de esta ciudad, el IRNASA. El IRNASA es uno de los 120 centros de investigación en toda España que pertenecen al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, institución a la que estoy muy orgullosa de pertenecer, y que está presidida, por primera vez en su historia, por una mujer, la Profesora Rosa Menéndez.

La investigación que se realiza en el IRNASA me ha permitido conocer de primera mano el campo charro y su problemática. Pero también su riqueza, su enorme belleza y, sobre todo, su gran potencial. Un potencial que estamos decididos a desarrollar al máximo.

Por eso, ya como directora del IRNASA, y junto con  la Universidad, el Ayuntamiento, la Diputación de Salamanca, y el CSIC, aunamos esfuerzos para aglutinar todas nuestras capacidades en una iniciativa: el campus agroambiental, que será una realidad en pocos años, gracias a la colaboración y el trabajo en común de estas instituciones.

Desde hace poco más de un año, represento al CSIC como delegada en Castilla y León, donde tenemos otros cuatro institutos de investigación además del IRNASA, y que son mixtos con sus respectivas Universidades: el Centro de Investigación del Cáncer y el Instituto de Biología Funcional y Genómica, aquí en Salamanca, el Instituto de Ganadería de Montaña en León y el Instituto de Biología y Genética Molecular en Valladolid.

Desde esta responsabilidad, quiero impulsar proyectos que sirvan para el desarrollo de Salamanca, nuestra ciudad, enganchada al motor de la industria de la ciencia y el conocimiento.

Como os decía, mi llegada aquí fue en 2002, un año importante para Salamanca, por ser ciudad europea de la cultura. También fue un año muy importante para mí. Llegué ese año a Salamanca después de haber vivido y viajado por Madrid, Roma, Buenos Aires, Zúrich, Berna, Porto Alegre y así muchas otras. Tras el paso por todas esas ciudades, me consideraba ciudadana del mundo, hasta que llegué a Salamanca y el mundo se quedó pequeño frente a esta ciudad infinita, que atesora el saber de sus hijos, no solo de los propios, sino también de los de adopción: Célebres lebrijenses, atencinos, burgaleses, belmonteños, complutenses, e incluso bilbaínos, han recalado en Salamanca y han hecho su aportación para engrandecer a esta nuestra ciudad a la que también considero mía.

Soy una charra más, tan salmantina como cualquiera de vosotros: tanto, que ya no cierro la puerta, la cando; que cuando se me olvida algo, no es que “no caiga”, es que “no me doy cuenta”. Que no doy indicaciones por el nombre de las calles, sino por la descripción de lo que hay, o mejor dicho, de lo que hubo al lado hace muchos años. “Está donde el Simago de la calle Toro”, “donde el Sebas, en San Pablo”.

Ésta, como de todos vosotros, también es mi ciudad. La siento mía, cuando recorro las calles empedradas del centro; cuando cruzo sus puentes; cuando en invierno el coche se me hiela; cuando, sobre todo con el buen tiempo, llego a esta plaza y la veo, como ahora, tan llena de gente, tan llena de vida. Porque esta ciudad, Salamanca, está muy viva. Fijaos si la considero mía, que ya me oriento dentro de la Plaza Mayor, y sé a qué calle da cada uno de sus arcos.

Somos muchos los salmantinos de adopción ¿Pero qué decir de los salmantinos de cuna? No hace falta remontarse mucho en el tiempo para encontrar también numerosos ejemplos. Entre ellos, quiero mencionar a aquellos que me resultan más cercanos, por dedicarse como yo a la ciencia.

Ilustre y premiado es el profesor José Antonio Pascual Rodríguez, sillón K de la real academia española de la lengua, y Premio nacional de investigación en 2006, autor, entre otros, del diccionario Salamanca. El profesor Pascual es natural de Monleras, uno de los muchos pueblos de nuestra provincia que representa bien la identidad propia del campo charro.

Otro ejemplo que os quiero mencionar es el de la salmantina de cuna, Doctora Susana Marcos Celestino, física especializada en óptica aplicada a la visión humana, y profesora en la misma institución a la que yo pertenezco, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La Doctora Marcos es también premio nacional de investigación, distinción que se le concedió este año, y que le llega después de otros prestigiosos reconocimientos como el Premio rey Jaime primero de investigación o la medalla Ramón y Cajal. Y todo ello antes de cumplir los 50.

Podría mencionar muchos otros ejemplos de este talento charro, prestado o natural, mejorando lo presente, porque aquí detrás de mí hay un doctor honoris causa.

Lo que tengo claro es que el conocimiento que atesora Salamanca, debe ser un activo fundamental, como ya lo está siendo, de esta ciudad faro y cuna del talento. Sin duda, y como dijo mi Presidenta, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas debe ser uno de esos motores que impulse a esta ciudad, y por mi parte pondré todo mi empeño para que así sea.

Pero Salamanca, además, representa un esfuerzo colectivo de todos vosotros, salmantinos y salmantinas, que hace de esta ciudad un testimonio anónimo de vuestro esfuerzo individual y colectivo, de vuestras vidas y vuestros empeños que quedan integrados en la construcción y engrandecimiento de Salamanca, convirtiéndoos también en piezas fundamentales para el desarrollo de esta ciudad maravillosa. Salmantinos, salmantinas; queridos paisanos: sois vosotros los que hacéis inmortal a Salamanca, donde la historia finita de cada uno de nosotros quedará embebida para siempre, convirtiéndonos en parte inseparable de la historia y el devenir de esta ciudad eterna.

Bueno, me he puesto un poco seria…. Espero haber podido transmitir que la ciencia es muy importante en esta ciudad, que hay muchas capacidades y muchas ganas. Que la ciencia, como esta ciudad, está muy viva; Que aunque va de la razón, es apasionante; que no es aburrida, sino tremendamente creativa.

La ciencia, hoy en día, está en boca de todos. En los últimos tiempos es hasta tema de conversación en bares y cafés. Y eso lo sé porque yo todos los sábados me voy de pinchos por Salamanca, ¡como buena charra!

Bueno, antes de que me corten el sonido…Porque me lo van a cortar de aquí a poco, no?.... quisiera desearos unas felices fiestas, espero que sin añusgamientos ni aciburrios!, desde esta Plaza Mayor, espacio de confluencia y ejemplo de convivencia para todos nosotros.

SALMANTINOS, SALMANTINAS:

¡VIVA EL CAMPO CHARRO!

¡VIVA SALAMANCA!

¡Felices Ferias y Fiestas!

¡Muchas gracias!

Biografía de la pregonera

Mar Siles nació en Madrid y es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de esta ciudad, con Premio Extraordinario, y cuenta con una dilatada trayectoria investigadora en enfermedades desatendidas, tanto humanas como animales, con participación en proyectos nacionales e internacionales. Desde septiembre de 2015 es directora del Irnasa y desde abril del pasado año 2018 es la delegada Institucional CSIC en Castilla y León.

Su actividad profesional durante los últimos años ha estado vinculada a Salamanca y al Irnasa, pero también ha ocupado diversos puestos como investigadora en distintas universidades de Europa y América, como las de Berna y Zurich (Suiza), la Universidad Federal Rio Grande del Sur (Porto Alegre, Brasil) y la Universidad Complutense de Madrid; y ha participado en más de una decena de proyectos de investigación como investigadora principal, incluyendo varios proyectos en Europa y Latinoamérica, donde coordinó la creación del laboratorio de parasitología ambiental de la Universidad de Panamá, y en más de una docena como investigadora colaboradora. Asimismo, ha realizado unos 80 artículos en publicaciones científicas internacionales. 

También ha sido merecedora del Primer Premio de Investigación en Medicina otorgado por la Fundación del Colegio Oficial de Médicos de Valladolid (2007); así como de la Distinción del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en reconocimiento a méritos científicos en los años 2013, 2016 y 2017; y del Premio a la trayectoria profesional ‘Academia Iberoamericana de Farmacia’ (2015).

Fotos de Lydia González

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