Martes, 17 de septiembre de 2019

Tabaco

“De los fumadores podemos a prender la tolerancia. Todavía no conozco ninguno que se haya quejado de los no fumadores”

ENTRE PUENTES

TABACO

Vaya por delante, que fui fumador empedernido, primero cuando no se sabía nada del tabaco ni de sus efectos y defectos. Luego por la adicción contraída y lo difícil que resultaba soltar el cigarro, cuando ya empezaron a conocer los efectos nocivos de su consumo. El caso es que te ves en una espiral, que te va quemando, y hasta que el negro “toro”, no me pego una cornada, de gravedad, no me quite del “puñetero tabaco”.

Hoy nuevamente parece ser, que de nuevo se pone en funcionamiento, una nueva cruzada, contra el funesto vicio de fumar, y asoman de nuevo, los precios de la cajetilla, las frases lapidarias en las mismas y los anagramas más horripilantes, que se puedan ver en fotos. Y lamentablemente aún con todos esos mensajes, y las prohibiciones, cada vez más amplias, en locales y lugares, unidos a los consejos y ayudas sanitarias, el “puñetero tabaco”, seguirá teniendo unos clientes que ya están atrapados.

Cuando los conquistadores españoles descubrieron América (una América que ya había sido descubierta miles de años antes por sus nativos, dicho sea sin (ánimo de molestar) su primer contacto con el tabaco fue cultural. Uno de los integrantes de la comitiva de Colón, llamado Rodrigo de Jerez, tuvo la primera experiencia con el tabaco, tan solo dos meses después del desembarco. Como veréis, el conocimiento de un nueva droga se propaga con celeridad, tanto hoy como entonces.

Cuenta la historia que, enviado por el almirante a negociar con el cacique de una tribu, los nativos ofrecieron a Rodrigo, como un presente, un “zurullo” de hojas que prendieron con un tizón encendido, haciéndole gestos de que aspirara profundamente el humo. Debió de darle unas caladas tan tremendas que, al poco, el conquistador estaba conquistado en el duro suelo, adormecido y aturdido del subidón de humo y nicotina. Rodrigo desde aquella experiencia se convirtió en un adicto (dicen los expertos que el poder adictivo del tabaco es mayor que el de la heroína: a partir de los dos o tres cigarrillos) costumbre que a su vuelta a España le costó un buen disgusto, pues el Santo Oficio lo envió a prisión, tras haberlo confundido con alguien poseído por el diablo, al ser sorprendido expulsando un humo extraño por la boca, con los ojos entrecerrados de puro placer. Del placer del puro.

Los aborígenes de unos cientos de kilómetros más arriba, fumaban el tabaco en pipa como un elemento ceremonial más, entre otras cosas para establecer acuerdos de paz. (Meditación para hoy: ¿Por qué nosotros empleamos la frase de: esté que fuma en pipa para describir el ánimo cabreado de alguien, cuando los indios fumaban en pipa, es: cuando estaban precisamente más calmados y sociables?)

Hasta los días de nuestros bisabuelos y abuelos, el tabaco seguía teniendo una función social, los cigarrillos se llevaban contados en una pitillera, o se liaban a mano parsimoniosamente, alargando las veladas y sobremesas. Era imposible ser un fumador compulsivo debido a la propia mecánica del lento rito de liar el cigarrillo y fumarlo.

¿Qué cambió en los últimos setenta u ochenta años? Pues cambió que tomaron el mando las multinacionales. Y lo que era un tabaco puro, de color marrón, que se fumaba parsimoniosamente como el tizón del que hablaban los conquistadores, pasó a ser una mariconada de color pajizo, aromatizada de melazas, con cerca de quinientos aditivos colorantes, aromatizantes y edulcorantes, entre los que se encuentran sustancias para potenciar el poder adictivo de la nicotina, como es el amoníaco. El placer fue hábilmente enmascarado y sustituido por una droga, hasta convertir a los clientes hedonistas en esclavos drogadictos.

Ahora que muchos de vosotros estáis estos días sufriendo, tiritando de frío a la intemperie, haciendo el ridículo a la puerta de vuestro puesto de trabajo con un tizón encendido entre los dedos, con cara de culpabilidad, como apestados de la sociedad, ¿no creéis que las empresas tabaqueras se merecían también que las pusiéramos al relente una temporada, en castigo a los años de engaños e intoxicación dolosa de sus clientes, para que también ellas sientan el frío que hace ahí afuera? ¿Ese céntimo sanitario de los combustibles que algunas Comunidades autónomas han inventado para financiar la Sanidad, no podría salir de los bolsillos de los fabricantes que durante tantos años nos han estado engañando con falsos productos light, bajos en nicotina pero ricos en aditivos asesinos?.

Servidor, que paso por el placer de fumar, a verse poseído por ese tabaco lleno de aditivos y mezcolanzas, siempre les recomiendo a mis amigos. La mejor decisión que puedes tomar en tu vida es dejar el “Puñetero cigarro”… Y, ahí lo dejo.

 

                Fermín González salamancartvaldia.es                    blog taurinerías