Lunes, 16 de septiembre de 2019
Las Arribes al día

Buenas sandías en Guadramiro a pesar de las pésimas condiciones climatológicas

Al frío inicial y a la falta de lluvia se sumó después el pedrisco, el piojillo y el tejón, por lo que la cosecha ha visto reducido su peso medio a los 9 kg

El peso medio de la sandías ha descendido a los 9 kg, aunque aún se han recolectado ejemplares que alcanzaron los 15 kilos

Andrés José Calderón Santiago ha vuelto a cosechar sandías de récord en Guadramiro a pesar de que el tiempo no ha acompañado este año, aun así reconoce que el peso medio de las sandías recolectadas ha descendido a los 9 kg, aunque con algunos ejemplares de 15 y 14 kilos en la romana.

Sembradas el 4 de mayo, su nacimiento se retrasó por el frío, con heladas incluso un mes después y sin agua hasta finales de junio. Esto hizo que los primero frutos comenzaran a salir en la primera semana de julio, coincidiendo después con algunas tormentas de pedrisco, que dañaron el fruto y las plantas, “quedando ya sandías defectuosas y perdiendo fuerza la sandiera”, a lo que se sumó “un tiempo revuelto con mucho aire que movía la planta y también la dañaba”.

Pero si aún con esto no era suficiente, llegó otro intruso al sandial de Andrés José Calderón. Un ejemplar de tejón hizo de él su huerto particular, por lo que el agricultor se las tuvo que ingeniar para ahuyentarlo, pues cabe señalar que el tejón es una especie protegida.

Tampoco faltaron las plagas, el piojillo irrumpió en el cultivo a pesar de haber sulfatado contra el oídio, el pulgón y la mosca blanca, “pero una vez más me le volvió a entrar el piojillo”, lamenta Calderón, “que ni con unos ni con otros métodos consigo matarlo ya que los productos químicos son menos eficaces y cuando le entra ya no se pueden sulfatar porque la sandía está grande y chupa el producto químico. De todo esto hay que sulfatar cuando la sandía acaba de nacer”, asegura el agricultor guadramirense.

Los primeros frutos “los empecé a recoger la primera semana de agosto y los últimos, sobre el 22 de agosto, un año muy rápido en maduración del fruto”, lo que ha influido para que sea menos dulce en sabor y alcancen un menor peso. “Para el año que viene volveremos a sembrarlas cambiando el terreno a ver si así consigo evitar que me le entren las enfermedades, y que me las ataquen el tejón y la zorra”.