Lunes, 9 de diciembre de 2019

Las entrañas del castro

Recientemente ha salido a la luz el descubrimiento, en una cata arqueológica, de lo que parece ser una muralla interior en el castro de Yecla de Yeltes, hecho que nos plantea la pregunta de cuántos secretos tendrán ocultos nuestros yacimientos en sus entrañas, esperando que alguien los saque del olvido.

En este caso, el descubrimiento se ha dado en el contexto de las excavaciones arqueológicas desarrolladas como fruto de una enmienda a los Presupuestos autonómicos presentada por Unión del Pueblo Leonés (UPL), que solicitó a las Cortes excavaciones arqueológicas en cuatro yacimientos castreños de la provincia (Yecla, Los Castillos –en Gema-, el Picón de la Mora –en Picones- y El Berrueco –en El Tejado de Béjar-), siendo aceptada por las Cortes solamente la de Yecla, mediante una inversión de 50.000 euros.

Las labores de excavación desarrolladas, dirigidas por el arqueólogo Miguel Ángel Sabastro, se han concretado en doce catas de dieciséis metros cuadrados, en una de las cuales se ha dado el descubrimiento de una estructura cuya topología induce a pensar que el muro hallado podría corresponder con el de una muralla interior del castro hasta ahora desconocida.

Tras el hallazgo, la pelota sobre su continuidad queda en el tejado de la Junta, que pasa a tener la última palabra respecto a prolongar las labores de excavación en el interior del castro, lo que implicaría que se tuviese que aumentar el proyecto para sacar a la luz todo el muro que ha resurgido en dicha cata.

En todo caso, lo deseable sería que se desarrollase un gran proyecto arqueológico que analice todo el interior del castro de Yecla, para que puedan emerger todas las estructuras que alberga. Y es que esto ayudaría a dar un mayor valor y potencial turístico al castro, como ya lo poseen diversos castros que fueron excavados a fondo por la Xunta de Galicia en su territorio, como los del monte de Santa Tecla, Baroña, Vidalonga, San Cibrao de Las, Castromao, Santomé, Neixón, Elviña, A Cidá de Borneiro, Armeá, Fazouro o Cervantes.

Asimismo, sería deseable que la Junta aparque su postura contraria a excavar castros cercanos al de Yecla, como los de Picones y Gema, dado que su puesta en valor conllevaría aumentar notablemente el potencial turístico de la zona.

Este hecho acarrearía aumentar el conocimiento sobre los vetones, la vida en nuestra zona en la antigüedad, y dar visibilidad a un patrimonio olvidado, pero también podría llevar aparejado un beneficio económico para el territorio circundante a los castros, al poder significar un aumento del turismo cultural, que podría tener impacto respecto a los establecimientos de hostelería o alojamiento de la zona.

Entretanto, seguiremos con la duda de cuántos secretos alberga el subsuelo de nuestras comarcas, qué podría descubrirse de ser analizado a fondo, y que impacto podría tener para dar luz al pasado de nuestro territorio, dados los numerosos indicios tanto vetones como romanos que albergamos, que no han sido analizados en profundidad.

Y es que, si por un lado está acreditado el poblamiento del castro de Yecla por los romanos de forma posterior a la época vetona (al haberse hallado diversas estelas de época romana en el mismo), cabe plantearse también qué posición ocupó su vecino Guadramiro en época romana, al albergar esta localidad una veintena de estelas romanas esparcidas por el casco urbano (especialmente numerosas en la torre e iglesia), hecho que denota una importante población en esta localidad en la época.

¿Qué secretos desconocidos esconden nuestros castros y pueblos? ¿Qué radiografía exacta del sistema y esquema de poblamiento de la zona podríamos hacer sobre época vetona y romana? Cuestiones que sería deseable podamos ir acercándonos a responder cada vez con mayor exactitud.

Por lo pronto, el reciente descubrimiento en las entrañas del castro de Yecla nos indica la necesidad de conocer más a fondo nuestros yacimientos, así como de descubrir lo que albergan oculto.