Un año oscuro para defensoras y defensores de los derechos humanos en Colombia

Hay personas que pierden sus vidas en la lucha por el reconocimiento de los derechos humanos. Personas que sacrificaron sus vidas por más justicia e igualdad, para liberar a la población civil de la guerra, la corrupción o la injusticia. Estas personas son víctimas de amenazas y homicidios selectivos. Colombia es un país muy afectado por esta situación de falta de derechos humanos.

Desirée Spiess

Activista por los Derechos Humanos

Según el informe anual 2018 del “programa Somos Defensores”, que sirve como información sobre agresiones contra personas defensoras de derechos humanos en Colombia, 155 defensoras y defensores de los derechos humanos fueron asesinadas en el año 2018. 63 de ellos eran líderes municipales. Después siguen líderes indígenas y líderes comunitarios, ambos grupos con 24 asesinatos. El 90% de las víctimas eran hombres, a los que se suman dieciséis mujeres defensoras de derechos humanos. Los presuntos responsables de los asesinatos son en el 72% por ciento de los casos desconocidos. En los otros casos grupos paramilitares, guerrilla de ELN, disidencias de las FARCS y fuerza pública han causado la muerte de las defensoras y los defensores. Además, había 805 casos de todo tipo de agresiones contra líderes sociales. La agresión individual incluye “amenazas, asesinatos, atentados, detenciones, judicializaciones, desapariciones y robo de información.” Por departamentos, los mayores números de agresiones se han registrado en Cauca, Valle del Cuaca y en el distrito capital.

En 2017, 106 defensoras y defensores de los derechos humanos fueron asesinados en Colombia, con un aumento del número de asesinatos de más del 40% en relación al año anterior. ¡Eso significa 49 víctimas más! Además, la cifra de agresiones individuales ha aumentado de 560 a 805 casos, es decir, había 248 casos más en 2018. En el año 2010 se habían registrado 174 casos de agresiones individuales.

Colombia es un país que todavía está plagado de corrupción y cárteles de la droga. Un país entre la guerra y la paz. Su población está esperando  una época de tranquilidad y paz pero las nuevas cifras del informe anual del programa Somos Defensores muestran que todavía hace falta mucho esfuerzo para cumplir estos objetivos.