Jueves, 21 de noviembre de 2019

Qué aspectos hay que considerar para comprar un buen ordenador portátil

Cuanto más delgado y ligero sea el ultrabook, menos espacio habrá para la batería. Esto se traduce en una autonomía menor

Los ordenadores portátiles son imprescindibles para millones de personas. Es una herramienta de trabajo que no puede faltar a cualquier persona que tenga un trabajo de oficina, por ejemplo. Pero es también un elemento muy útil en cualquier vivienda, porque con conexión a internet se puede hacer prácticamente de todo: trabajar, entretenernos, actividades financieras, jugar, comunicarnos…

A la hora de elegir un portátil hay que atender a una serie de cuestiones, pero es evidente que esa elección va a estar determinada en gran parte por el presupuesto disponible, así como por el tamaño de la pantalla, el uso que se le vaya a dar y otros condicionantes.

En el mercado encontramos portatiles baratos, a precios muy económicos, cantidades que oscilan entre los 300 y los 500 euros, y que pueden ofrecer buenas prestaciones, pero claro, para que así sea deben tenerse en cuenta aspectos como los comentados. La potencia y capacidad de almacenamiento o el procesador.

La cuestión presupuestaria

Los precios de los portátiles son muy variados. Por fortuna, existen ordenadores para todos los bolsillos. Los más económicos incluso los podemos encontrar por precios inferiores a 200 euros mientras que otros pueden llegar a superar los 4.000. En términos generales, el precio es un indicador de la potencia del portátil, aunque también entran en juego aspectos como la marca.

Así, en el mercado encontramos portátiles hp con precio de venta inferiores a 300 euros o bien también un portatil hp, económico por sus prestaciones, que no alcanza los 800 euros.

Si lo que se busca es un portátil capaz de realizar tareas básicas: navegar por internet, contestar correos electrónicos, editar documentos, ver contenidos de plataformas en streaming… no es necesario invertir mucha cantidad de dinero. Por menos de 500 euros hay equipos muy funcionales.

Si se invierte un poco más, hablamos de cifras de hasta 700 euros, pero con prestaciones todavía sencillas, el nivel de calidad del procesador, de la pantalla o la capacidad de almacenamiento son mayores.

En el caso de querer disfrutar de una memoria RAM potente, un monitor de alta resolución o un disco duro de mayor capacidad, ahí ya hay que rascarse más el bolsillo, pues los equipos con esas prestaciones no bajan de los 1.000 euros.

El tamaño de pantalla                              

Otra cuestión importante es el tamaño de la pantalla. Cuando hablamos de portátiles, lo habitual es encontrar equipos con pantallas de 10 a 17 pulgadas. Lo más recomendable es optar por un monitor suficientemente grande para trabajar, pero que además sea fácilmente transportable.

Si la pantalla es pequeña, el uso de aplicaciones se complica. Por otra parte, un ordenador portátil con 17 pulgadas no es tan fácil de desplazar. Esto implica que muchos usuarios opten por ordenadores con 13 0 15 pulgadas, incluidos aquellos que lo necesitan para editar vídeos o jugar a videojuegos.

En cualquier caso, si lo que se desea es un portátil para ser transportado constantemente, un ultrabook es la mejor decisión. Con este concepto se denominan a los ordenadores portátiles más ligeros y delgados.

Cuanto más delgado y ligero sea el ultrabook, menos espacio habrá para la batería. Esto se traduce en una autonomía menor. También queda menos espacio para el teclado, de modo que muchas personas que adquieren un portátil de estas características se hacen con un teclado externo para que sea más cómodo trabajar con él.

La potencia y la capacidad de almacenamiento

Un tercer condicionante básico es el de la potencia y la capacidad de almacenamiento. Para responder a esta pregunta hay que valorar qué uso se le va a dar al portátil. Una cosa sí está clara, cuanta mayor potencia tenga el portátil, más completo será el equipo.

Un ordenador con una unidad SSD en lugar de la unidad HDD más convencional parece una buena idea, porque con ello se gana en velocidad a la hora de ejecutar tareas, pero hay que ser conscientes que esta decisión obliga a invertir más dinero.

Las unidades SSD ofrecen menos capacidad de almacenamiento, pero esto se soluciona fácil con memorias externas. En cuanto a la memoria RAM, equipos de 4 gigas son suficientes para funciones básicas, pero si realizamos funciones más complejas, como editar vídeos o jugar a videojuegos, lo mínimo aconsejable son 8 o incluso 16 gigas.

Intel o AMD, la gran cuestión

Intel y AMD son fabricantes de microprocesadores. Un buen procesador es lo que permite que el equipo ejecute diferentes tareas a velocidad suficiente. Volvemos a una cuestión ya conocida, si el portátil se utiliza para tareas básicas, no es necesario invertir un gran montante económico en un CPU de última generación.

Intel Core i3, Celeron  Pentium en el caso de Intel son buenos procesadores para portátiles básicos. En el caso de AMD, el gran rival de Intel, los procesadores APUs, A6 y A4 son una buena elección.