Domingo, 15 de diciembre de 2019

Era solo una mujer

ERA SOLO UNA MUJER

Sentada en un banco clama,

¿Por qué chilla esa mujer?

¿Por qué?

Sigamos caminando,

mírela usted,

hermosas prendas

enjoyada, repintada, bien cuidada…

¿Qué más quiere?

¿Por qué grita?

¿Por qué?

Vaya usted a saber, ¡es  mujer!

 

Antonio, Manuel, Blas…  Alfredo

tengo derecho a negarme,

no me debes silenciar.

 

¿Qué dice?

está loca,

¡es mujer!

 

Mi cuerpo es sagrado

respétalo, no me obligues

¡no me humilles ni sometas!

 

ni arrincones, ni aprisiones…

¡ no me podrás callar!

encontraré la salida,

 

¿Dice que no la dejan hablar?

¡tiene neuras!

¡es mujer!

 

No destruyas mis ideas,

no me aísles,

no me pongas condiciones,

no hieras mis sentimientos,

¡ quiero vivir!

 

Está loca

¡Es mujer!

 

¡No! no agacharé la cabeza,

no ganará la tristeza…

Está loca

¡es mujer!

 

 El carroñero, con saña,

al llegar la madrugada,

once puñaladas clava, a quien juró amar.

¡Bafff! Otra más 

Era solo una mujer y…

vaya usted a saber...

 

Solo son pequeñas gotas en el inmenso Océano, lo que podemos hacer para frenar tanta violencia contra la mujer. Tristemente, vivimos en una sociedad que sigue enviando mensajes sociales, justificando al varón, que comente, violencia contra la mujer, ya sea de palabra, psíquica, para terminar… en la física. El paradigma que durante años fue “rey”…”el hombre siempre tiene razón y es poseedor de la última palabra”, por ello decide, que debe decir, pensar, poner su esposa, novia… la fémina no está capacitada para pensar. Los noticieros, la publicidad, la música, refuerzan está repugnante idea, transmitida, desde generaciones. Despertemos, no permitamos que sus frustraciones sexuales, las vividas en la infancia, adicciones...por último problemas psiquiátricos justifiquen otra agresión.

Hemos de estar alerta al menor síntoma, recuerden que no importa la clase social, cultural, profesional, el ave carroñera no cesa, no deja su negro revoloteo sobre la víctima.

El calor propicia la violencia de todo tipo, pero ninguna, puede justificar que un pajarraco, con su pico asesino, le prive del único bien irreemplazable LA VIDA

Denuncie, olvide retiradas, él nunca va a cambiar, sigue al acecho.

Aumenta la violencia en manada, actos injustificables, vomitivo, el incremento de abusos de padres a hijas, y peor cuando la madre mira hacia otro lado, retirada YA de las menores

Es un granito de arena en el desierto mi reflexión. Unamos fuerzas y erradiquemos la negra lacra que nos quiere retirar del mundo. 

Isaura Díaz de Figueiredo