Sábado, 14 de diciembre de 2019

Cartas de los lectores

Rechazo contundentes a la distribución de pornografía infantil

Desde la Plataforma Abolicionista de Salamanca queremos condenar y denunciar la grabación y distribución de pornografía, a raíz de las últimas noticias acontecidas en nuestra provincia.

Las detenciones que se han producido en Salamanca esta semana, así como en otros puntos del estado han sido por, concretamente, la distribución de pornografía infantil.

La pornografía utiliza la violencia sobre el cuerpo de la mujer para vender, grabando violaciones de mujeres y niñas y ganando dinero de dicha compra-venta. De este modo, la pornografía es un catálogo de violaciones donde se puede elegir la etnia y la edad, que incluye niñas, desde adolescentes hasta bebés. Es tan a la carta que se pueden ver, incluso vídeos en los que se viola a mujeres con embarazos avanzados. En estos videos se pueden observar violaciones, mutilaciones y golpes a las mujeres.

Hay categorías en las webs de pornografía que incluyen sexo incestuoso de padres, tíos, abuelos, etc. hacia niñas menores de edad, también hay categorías que suponen violaciones grupales a una mujer y categorías con violencia muy clara y brutal sobre la mujer, como obligarla a comer su propio vómito.

 Plataforma Abolicionista de Salamanca

Las feministas no podemos olvidar que la pornografía es violencia sexual y que mediante su distribución se educan los menores, quienes acceden por primera vez a estos vídeos, de media, a los ocho años y así, se crean las nuevas manadas.

La pornografía se ha convertido en la raíz de la violencia sexual contra las mujeres. Educa a los niños y a los hombres para erotizar la violencia hacia las mujeres, tratándolas como objetos para su placer mediante su vejación.

Las mujeres son vistas como objetos hasta el punto de que la duración media de una mujer en la pornografía en Estados Unidos es de tres meses, dado que los hombres que consumen pornografía afirman que se aburren de ellas y quieren caras nuevas. Muchas de las mujeres que sobreviven a este infierno hacen activismo contra él y denuncian haber sufrido vejaciones de todo tipo: violaciones por parte de los productores, desgarros, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), coacción para el consumo de drogas, etc..

No podemos olvidar que la pornografía es prostitución grabada, como defiende Amelia Tiganus, una superviviente. La industria tras la pornografía mueve millones cada día, comercializando la violencia sexual hacia las mujeres.

Necesitamos leyes abolicionistas que aseguren que las mujeres no sean mercadeadas y que su abuso y dolor no sean vendidos.

Necesitamos leyes abolicionistas para que se las proteja y que se les dé una ayuda integral. Necesitamos leyes abolicionistas en las que se condene a aquellos que producen la pornografía y a aquellos que la visionan lucrándose del sufrimiento y explotación sexual de las mujeres, porque es la manera de acabar, de raíz, con esta problemática.