Poesía, revelación y vida

El sentimiento, la razón y el corazón hacen del poeta  un ser de esperanza con una sensibilidad especial hacia los hechos que rodean su vivir;  porque vivir en la poesía es llegar con el pensamiento hasta lo más profundo del corazón, sufrir por el que sufre, amar, como nadie, en una transparencia de luz ilimitada.

La poesía es revelación, es vida en esencia, es síntesis de la potencia creadora del hombre, es la construcción del espíritu humano, el símbolo de todos sus anhelos y de todas sus energías. Es evocación… un sentimiento profundo hacia el otro, un deseo con respuesta o un final hacia el otro, que toca el corazón, que se manifiesta como experiencia callada del deseo… Su poema es del poeta que lo escribe, pero termina siendo  de todos nosotros.

Por medio de la poesía se crea un equilibrio mágico o tal vez un mayor desequilibrio. Aplastada por el cosmos, se yergue y lo desafía. Por la poesía se iguala o supera al cosmos. La poesía es más infinita que el infinito, más cósmica que el cosmos. La poesía es la conquista del universo.

 

La palabra es descubrimiento, iluminación del mundo, da vida a la muerte y más vida a la vida. La poesía es la vida de la vida. La poesía es la desesperación de nuestras limitaciones, la poesía tiene hambre de infinito, de absoluto, de eternidad… está llena de ansias contenidas. La poesía siente más que nada el destino del hombre, a veces cuando creemos que está cantando, está llorando la libertad, paraíso perdido o, mejor dicho, paraíso nunca hallado del ser humano.