Sábado, 14 de diciembre de 2019

Cartas de los lectores

Discriminación en discotecas

"Resulta lamentable que existan locales que impidan el acceso sin ninguna razón justificada"

Sorprende que en los tiempos que corren se establezcan diferencias en los bares a la hora de dejar entrar a los clientes. Es el caso de las discotecas y locales de copas en algunas ocasiones. Sin dejar de reconocer que a veces pueda estar justificado, resulta lamentable que existan locales que impidan el acceso sin ninguna razón justificada.

Precisamente en una de las salas más emblemáticas de la ciudad, Camelot, deberían considerar esta falta de ética, practicada de vez en cuando por sus porteros y empleados, y el consentimiento de los jefes, hasta el punto de cortar el acceso a jóvenes estudiantes extranjeros negros o mulatos, que no pueden entrar porque llevan un piercing en la oreja, una pulsera o una cadena. Dichos adornos para los porteros de esta discoteca parecen ‘extraterrestres’. Si no fuera por estas disculpas les pueden decir que llevan el pantalón roto o tal vez, que deben entrar con un sombrero, o que deben ir con bicicleta. Pero en el colmo de su hipocresía, cuando estos jóvenes se quitan los aderezos que tanto molestan al portero, perfectamente compenetrado con el encargado, tampoco los dejan pasar.

En una ciudad universal y cosmopolita como la nuestra, donde la hospitalidad con los estudiantes llegados desde otras fronteras suele ser exquisita, cualquiera que sea su cultura, estos chicos se quedan a cuadros cuando en un céntrico local salmantino les dan este trato.

Con testigos y pruebas en los meses de junio y julio de este verano, he querido reflejarlo, sobre todo con esta crítica constructiva a un local donde nos hemos divertido todos y que, además, presume de que “aquí es donde más extranjeros vienen y dejamos entrar a todo el mundo”. Pura mentira, porteros, empleado León y propietarios. Están a tiempo de cambiar y fomenten su negocio de otra manera.

ISMA TAMARGO