Antier cayeron el España 3125 rayos: ¿quién los cuenta?

Entre las variadas noticias del Telediario de violaciones en grupo, que es que ahora salen como setas. No sé qué pasa, que fuerza extraña y desconocida en este mundo hace que cuando ocurra algo negativo que se repite, en ocasiones nos sirve aquel refrán que dice: Las desgracias nunca vienen solas, tenga el más clarito de los sentidos.

 Me acuerdo hace unos años cuando al matador de toros Manuel Díaz “El Cordobés” se le cayó el ascensor del hotel donde se hospedaba cuando salía para ir a torear. Pareciera un caso raro y aislado. No suele pasar que los ascensores de los edificios se caigan, para eso pasan exigentes trámites de seguridad. Bueno pues fue caerse el del torero y empezar una racha de ascensores flojos. En aquellos meses se cayeron varios.

 ¿Por qué? ¿Quién lo sabe?. ¿Acaso inercia Poltergeist? Que conteste Iker Jiménez.

 Pero a lo que yo iba, que se me va la olla, es a lo de los truenos y, sobretodo rayos caídos hace dos días en  España, sobre todo en Barcelona. ¡Virgen Santa!, 3125, nada menos. A una señora le hrió de gravedad uno, sin matarla; menos mal, también es mala suerte. Mi señora dice que el que me toque la lotería tiene las mismas probabilidades a que me caiga un rayo. Que le toque a esa mujerina, para compensar, digo.

 Lo que si voy a hacer es a ponerme las pilas para trabajar a tiempo parcial de “cuentarrayos”, porque, claro, ¿cómo se sabe con esa exactitud los rayos que caen en toda España? ¿Quién los cuenta? Ahí hay un buen nicho de negocio. Es como cuando se enfada el mar y dice el del tiempo de la tele: “olas de siete y diez metros”. Pues yo nunca he visto a un surfista en Nazaret (Portugal) cabalgando las enormes paredes de agua con un metro de la mano.

 Pero mira que digo tonterías. Mejor, déjenlo estar.