Sábado, 7 de diciembre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

Orejas y rabo para Mario Pérez Langa en San Buenaventura

Los jóvenes rejoneadores tuvieron en contra las reducidas dimensiones del albero

Sebastián Fernández en un momento de conexión con el tendido/ Foto: Adrián M. Pastor

Las tardes festivas de la localidad cacereña de Moraleja, están marcadas por festivales taurinos a las que son bien aficionados tanto moralejanos como extremeños, acompañados por público llegado de varios puntos de Extremadura y Salamanca.

Una tarde concurrida con un festival de rejones para los diestros Sebastián Fernández (en sustitución de Jao Maura Caetano) y Mario Pérez Langa.

 

El festejo comenzó con una equivocación en la salida del astado, pues estaba preparado Mario Pérez y salió al ruedo el novillo sorteado para el zaragozano Sebastián, con lo cual el astado estuvo unos minutos a la espera de que el granadino preparase su caballo a defender su cometido.

El coso taurino ubicado en la céntrica Plaza de La Paz de Moraleja, se queda pequeño para este tipo de eventos, por lo que los jinetes tienen que demostrar a toda costa sus habilidades y buen entrenamiento de los equinos.

Los toros de la ganadería de Monteviejo, denominados ‘patas blancas’ no se lo ponían fácil a los jinetes, pues a pesar de su bravura le costaba seguir al caballo, excepto el tercero y cuarto toro que tuvieron un buen embiste.

Sebastián Fernández pudo cortar una oreja en el primero, y tras varios intentos de matar en el tercero el público le pidió otra de las orejas tras la provocaciones al público con sus saltos con el caballo.

Mario Pérez Langa con el segundo toro de la tarde más bien estuvo calentando, pues el de Monteviejo no arrancaba del todo al caballo, aun así el presidente le concedió una oreja.

Pero el espectáculo llegó en el cuarto de la tarde, con un ‘pata blanca’ que se arrancaba, y el de Zaragoza supo meterse al público en el bolsillo, con exhibiciones y provocaciones al público que estalló en aplausos y gritos de torero, torero.

Mario Pérez, contagiado de la euforia del público, se vino arriba, aprovechando la buena embestida del toro, lo que le hizo cortar las dos orejas y rabo.

Reportaje gráfico: Adrián M. Pastor