Lunes, 16 de septiembre de 2019

Vivan los toros de los sanfermines

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En el bar de Emilio apenas se sirven desayunos… Salvo cuando hay sanfermines. Entonces pone la pantalla grande y algunos parroquianos madrugan para ver carreras y encierros a mayor tamaño del que le permiten sus televisores caseros. Luego, rematan la jornada con la retransmisión de la corrida vespertina.

Yo no acierto a entenderlo. Gente sensible (algunos), agradable (algunos), empática (algunos) disfrutando con el sufrimiento de un animal. Gente que no aceptaría ver sufrir a un perro, jaleando que se hiera con una lanza a un toro (ya, ya sé que se llama vara y no lanza); disfrutando cuando le clavan arpones (ya, ya sé que son banderillas); y alegrándose de que le metan una espada hasta la bola (estoque, sí, estoque).

Gentes que aplauden la sangre, el dolor del animal. Gentes que jalean la tortura, la extenuación, la muerte.

A mí sólo me entran ganas de gritar ¡Vivan los toros de sanfermín! Y que vivan en libertad y alejados de tanto torturador como puede verse en estos días.