Miércoles, 23 de octubre de 2019

La desconfianza

La desconfianza es una emoción negativa, que implica inseguridad sobre las acciones futuras de otra persona.

 He visto que hay mucho lodo en el PSOE, permiten—aunque lo nieguen— a formaciones políticas que no respetan la unidad de España, ni la Constitución, las Unidas Podemos, los norteños, los catalanes independentistas  etc… Esto crea un ambiente de dudosa honestidad y confianza, llegando a un punto que ya nadie se fía de nadie, siendo imposible buscar un equilibrio, para que nuestra sociedad pueda salir de esta crisis política en la que estamos metidos.

Puede decirse con claridad meridiana, que la desconfianza es una previsión o una anticipación a una conducta o un hecho futuro. La persona que desconfía intuye que algo sucederá de una forma más o menos solapada: por eso y de acuerdo a esa creencia, no le otorgan su confianza. ¿Con qué ánimo vamos a votar si luego gobiernan los que han sacado menos votos?. Y recordar —que cuando se pudo hacer no se hizo— me refiero  a gobernar quien tenga mayor numero de papeletas tuviera.

Le presento una original fabula sobre

La desconfianza

La señora Elicia —gran amante de los pájaros— compró una preciosa jaula para el gorrión que le habían regalado. Como era de esperar, la pajarera disfrutaba de todas la comodidades a fin que el avecilla se sintiera feliz. Incluso le puso nombre, le llamó “Don Pimpón”. Gozaba de todos los cuidados, cambios de muda de plumaje, vitaminas, fruta, lechuga, espinacas, semillas especiales, vigilaba el cuidado de las uñas y el piquito, cuando Don Pimpón los tenía demasiado largos, limpiaba semanalmente el suelo de la jaula, retiraba los excrementos y restos de comida, tenía un  gracioso columpio color amarillo, le daba luz todo el día a su palacete, pero…  carecía de libertad.

Una tarde calurosa de verano se le acerca un gorrión que jugaba libre en  el parque cercano, llega hasta la jaula, ve el comedero rebosante de alpiste y otras semillas. Estaba hambriento y sin dudarlo  le dice a Don Pimpón

—¿Puedes acercarme el comedero, que tengo mucha, mucha hambre?

Don Pimpón le respondió:

—Si me abres la puerta de la jaula, podrás comer conmigo.

— Mejor que me acerques el meredolero, así sabré que no vas a traicionarme, entonces amigo te abro la puerta — responde con desconfianza el gorrión que jugaba libre.

 

—¿Y quién me asegura a mí que me abrirás la jaula y no te irás volando en cuanto te de comida? —Dijo Don Pimpón

Pasaron horas discutiendo que sí, que no, ninguno quería ceder. En esto,  regresa doña Elicia de hacer sus visitas diarias y compras, al verla, el gorrión libre se fue volando, más hambriento y cansado que había llegado. Don Pimpón continuó prisionero en su hermosa jaula de preciosos barrotes dorados.

 

Versión libre

 

Isaura Díaz de Figueiredo

 

No se puede aprender de quien uno desconfía” (Idries Shah)

 

 

 

Fábula original de Don Ramón María de las Mercedes (Pérez) de Campoamor y Campoosorio. (Piñera, Navia, 24 de septiembre de 1817—Madrid, 11 de febrero de 1901)

 

 

Lléname el comedero-

dijo a un gorrión otro gorrión muy maula.

– Pues ábreme primero-,

contestó aquel-, la puerta de la jaula-

– ¿Y si al verte ya libre, en tu embeleso,

te vas sin darme de comer en pago?

– ¿Y quién me dice a mí,- responde el preso,

– que me abrirás, si llenas el monago?-

Y en conclusión, por si ha de ser primero

llegar el comedero,

o correr el alambre,

quedose el enjaulado prisionero,

y el hambriento volviose con el hambre.

¡Digno amigo, por Dios, de tal amigo !

Y ahora diréis, y bien, como yo digo:

¡Vaya, que son en ciertas ocasiones

lo mismo que los hombres los gorriones!