Miércoles, 23 de octubre de 2019

Alfonso Fernández Mañueco: “Investirme presidente de C y L como sea”

Ya está tan contento Mañueco en lograr su sueño de ser presidente Junta  C y L. Paco  Igea, de vicepresidente y portavoz del Gobierno para controlar, jajajaja, la regeneración de PP y de Mañueco. Y Luis Fuentes de copiloto parlamentario, bien dirigido y mejor pagado desde Madrid por el núcleo duro de Cs, muy fieles a Rivera.

¡Habemus papa; habemus presidente!, gritaban desde la bancada pepera en las Cortes autonómicas. Lo que no sabemos es si este Gobierno de coalición PP-Cs hará algo positivo por C y L. Sobre todo unos que llevaban mal gobernando más de 32 años, y ´pá ná´. Y los otros, muchos de Cs llegados desde UPS y UPyD, con una visión provincialista de la política; una mirada muy anticuada y retrógrada que asusta.

 Tenía todas las papeleteas para NO ser investido presidente de la Junta de C y L. Primero, porque Fernández Mañueco perdió las elecciones autonómicas –bien perdidas– frente al socialista Luis Tudanca. Segundo, el líder de Cs, F. Igea, que inició el pacto-componenda con él, no se fiaba ni un pelo de la escasa actitud rehabilitadora del líder pepero. Tercero, Mañueco arrastraba tras de sí varias denuncias sobre clientelismo e investigaciones judiciales, sobre sospechas de delitos, y el lastre de que el PP llevara más de 32 años con una gestión pésima y poco transparente en el gobierno de la Autonomía castellanoleonesa. Cuarto, a muchos de los suyos –peperos– y de Ciudadanos no les convencía su pacato liderazgo y su historial político (por ejemplo, en Valladolid, Burgos, León, Zamora…) Y quinto, entre otras cosas más, Mañueco no se lo creía ni él; no esperaba que saliera investido presidente. Temía el juego de peones y alfiles del ajedrez nacional y autonómico. Desconfiaba que la misma ´filosofía´ de la limitación de mandatos para los cargos públicos, debería aplicarse a él, que ya lleva 8 años de alcalde de Salamanca, presidente de la Diputación charra, 5 años. O sea, 20 años con la sola profesión de ´político´ entre los empleos de la Administración y del PP nacional y autonómico.

Pero salió presidente debido a un cambalache PP-Cs. Y en C y L. a veces, con el asentimiento oscurantista de la ultraderecha Vox, se negociaron presidencias y vicepresidencia parlamentarias, de diputaciones, alcaldías y concejalías. Algunos puestos sin ningún criterio democrático ni regeneracionista.

 En resumen, que Fernández Mañueco será investido presidente a pesar de ser derrotado por el socialista Tudanca, la fuerza más votada, por primera vez después desde 1983. Se aferró a la poltrona dando la espalda a los cientos de miles de castellanoleoneses que le indicaban con sus votos el camino de salida, su destino en la Oposición. Y enseguida empezó con Cs el trapicheo de sillones, camelándose al pazguato negociador Paco Igea.

Mañueco afirmó que “Yo soy la renovación en el PP y quiero ser la renovación en Castilla y León” ¡Vaya desparpajo tan hipócrita del político salmantino!

Y encima, el salmantino Luis Fuentes de Cs, sale en su defensa –interesadísima– “Por qué no voy a creerle, si le conozco bien desde hace mucho tiempo” ¡Jajaajajaaaa!

Rivera desde Madrid dictó para C y L sus 10 "tablas de la ley, las tablas naranja". Y Paco Igea, líder castellanoleonés de Cs, cual cid campeador le exigió juramento a Mañueco de que las cumpliría. En aquellos días Igea aún hablaba, cacareaba, alardeaba, de ser el paladín de la regeneración política y del gran cambio socioeconómico de C y L. También mantenía hasta hace bien poco sus "serias dudas sobre la voluntad real del PP y de Mañueco para admitir el cambio y la regeneración que las urnas han solicitado".

Y, claro, el astuto político salmantino, carcajeándose por dentro, le dijo que sí al incauto adalid de la moralidad castellanoleonesa venido a menos.

 Así que repartiéndose sinecuras, poltronas y sus prebendas pecuniarias ligadas a ellas, las tablas de la ley naranjas se fusionaron con las tablas azules (y a veces con las verdes de Vox) para ´cortar el bacalao´. Así lo están haciendo también en Madrid, Murcia, C y L, y antes en Andalucía, de manera escalofriante y descarada.

Cs facilitó al PP que se perpetuara en la presidencia de la Junta de C y L. A cambio exigió para ellos, entre otras, las alcaldías de Burgos y Palencia. Ha facilitado varias presidencias de diputaciones al PP y se ha hecho con la de Zamora, a pesar de tener un sólo diputado. Este es el proyecto de F. Igea “para cambiar y para renovar Castilla y León”. 

Y tan contento Mañueco en lograr su sueño de presidente. Igea, de vicepresidente y portavoz del Gobierno para controlar, jajajaja, la regeneración de PP y de Mañueco. Y Luis Fuentes de copiloto parlamentario, bien dirigido y mejor pagado desde Madrid por el núcleo duro de Cs, muy fieles a Rivera.

¡Habemus papa; habemus presidente!, gritaban desde la bancada pepera en las Cortes autonómicas. Lo que no sabemos es si este Gobierno de coalición PP-Cs hará algo positivo por C y L. Sobre todo unos que llevaban mal gobernando más de 32 años, y ´pá ná´. Y los otros, muchos de Cs llegados desde UPS y UPyD, con una visión provincialista de la política; una mirada muy anticuada y retrógrada que asusta.

 Se destapó la careta Igea y de sopetón se encontró con los rostros desternillados de Mañueco y de Fuentes, riéndose a mandíbula batiente. También había por allí uno de Vox, pero eso solo se carcajeaba por los bajines por no dar la nota.

Y para rematar, los desatinos del líder de Cs Rivera, ignorando la historia y el sentido de estadista, escribe así en Twiter: “Una gran noticia para Castilla y León: tendrá un Gobierno nuevo (PP-Cs) que aplicará políticas liberales y de regeneración, trabajando para todos los ciudadanos de esta tierra tan abandonada por el bipartidismo”.

¡Pero es que este tal Rivera no tiene ni idea que en C y L lleva gobernando solito, campando a sus anchas, el PP desde 1987!

Denigran la política cuando se decide desde Madrid después de más de 32 años de un PP castellanoleonés con corrupciones vergonzosas e ineficacia en la gestión de la Autonomía.