Miércoles, 17 de julio de 2019

“Dos no están juntos si ninguno quiere”

Hace ahora justo 5 años, un amigo común nos pidió a Gabri de la Mora y a mí que fuéramos a una reunión para ver si se creaba en Salamanca algo parecido a Guayem Barcelona: ese día le conocí y desde entonces hemos ido de la mano (junto con otras muchas personas que tampoco militaban en ningún partido), intentando hacer las cosas de otra manera. No ha sido fácil, los partidos no se tomaban bien las críticas que les hacíamos, aunque todo el mundo sabía que tanto él como yo lo hacíamos desde el cariño, pretendiendo que fueran constructivas.

A pesar de todo, durante 4 años parecía que lo habíamos conseguido: la buenísima relación que han tenido los 4 concejales, que ha salido reflejada semana a semana en la prensa digital; la toma de decisiones, que siempre fue por consenso en los Plenarios abiertos a toda la gente que quisiera ir (salvo excepciones muy puntuales), la transparencia que conseguimos sobre todo con la página web; la lucha contra la corrupción, liderada en la Diputación por él mismo y en el Ayuntamiento por Gabriel Risco… nos hizo dar un paso más a todos y a todas, e intentar una coalición con los partidos en los que militaban tanto los otros 3 concejales como otra mucha gente que participaba asiduamente en los Plenarios y en los Grupos de Trabajo de Ganemos, en la convicción de que el buen trabajo realizado, las buenas relaciones en general (con excepciones también puntuales) y la necesidad de un cambio de gobierno, tanto en el Ayuntamiento de Salamanca, como en la Diputación, nos llevarían a un acuerdo ventajoso para la población, tanto del municipio como de la provincia.

Pero no ha sido así.

En primer lugar, nos hicieron renunciar a todos nuestros principios, pero como no tenemos líneas rojas, como somos un poco Groucho Marx “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”, renunciamos a ellos en favor del bien común: 

  1. Ganemos Salamanca huía de las sopas de siglas (bueno, al final la sopa no ha sido de siglas, sino “con todas las letras”, para ejemplo el mismo nombre: el único nombre que fuimos capaces de consensuar solo habría podido ser más largo si desde uno de los partidos no se hubiera vetado a Alternativa Republicana).
  2. Ganemos estaba totalmente ABIERTO a toda persona que quisiera participar. Pero el nuevo engendro vetó al partido “Alternativa Republicana”, así que sus militantes, que habían sido muy activos a lo largo de los 4 años, se negaron a seguir participando en prácticamente todo lo demás, en una actitud, a mi modo de ver, totalmente infantilista.
  3. Ganemos huía de las negociaciones de mesa camilla a puerta cerrada. Pues toma tres tazas: todas las negociaciones han sido en mesa camilla, y lo de la puerta cerrada,... a veces incluso rozaba el neuroticismo.
  4. Ganemos huía de cargos (lo que tenemos son cargas, que es precisamente de dónde viene el nombre). En Ganemos solo tenemos cargos “por imperativo legal”, o sea, por exigencias de la legalidad vigente, pero dichos cargos carecen totalmente de capacidad de decisión. Pues bien, en las negociaciones se nos exigió esta capacidad de decisión, con lo que un Plenario de Ganemos tuvo que nombrar representantes: salimos elegidos de la Mora, otras dos personas y yo.
  5. ….

 

La cosa pintaba mal desde el principio, los acuerdos, cualquier acuerdo, se tomaban con mucha dificultad. El tiempo iba pasando y las cuestiones importantes seguían sin tocarse. Las personas que no somos de partido nos desesperábamos porque veíamos que se acercaba mayo y aquello no avanzaba; nos desesperábamos porque ni estamos acostumbrados ni entendemos el modus operandi de los partidos que juegan a la gallina, hasta que un día, hartos y hartas de todo, les lanzamos un ultimátum. 

Ahora sé que aquello fue un error: estaba muy claro que era imposible llegar a acuerdos así que habría que haber cortado por lo sano, pero ni era fácil ni habría servido de mucho, quizá incluso hubiera sido peor y ahora, en vez de a Carmen y a Virginia, tendríamos en el Ayuntamiento a concejales de Vox. De hecho, la posibilidad de que ir cada uno por su lado nos quitara aún más concejales, fue lo que nos llevó a seguir intentándolo hasta el último momento, hasta ayer.

Así que la lucha sin cuartel entre Izquierda Unida y Podemos, el “odio visceral” de alguna gente de Podemos hacia IU, y de alguna gente de IU hacia Podemos, puesta de manifiesto públicamente en la Asamblea más vergonzosa de Ganemos, la que tuvo lugar el 17 de febrero, se dejaba ver también en todas y cada una de las reuniones de las negociaciones. Reconozco mi parte de culpa en ello, no soy precisamente la mejor negociadora del mundo y me he dejado llevar demasiadas veces por el mal rollo imperante: demasiadas veces he dado voces y soltado improperios, de los que, por supuesto, me arrepiento.

Por si fuera poco, todo ello ha acontecido con la inestimable ayuda de EQUO, que o bien no aportaban nada, ni para bien ni para mal, o se posicionaban duramente de parte de Podemos, alimentando esos “odios mutuos” y mi propia irascibilidad.

Aún así, las negociaciones acabaron en un acuerdo para presentarnos a las elecciones, pero era un acuerdo tan forzado, tan a costa de malos rollos, que mucha gente, incluidos muchos militantes de IU, no tuvimos ánimos para participar en la campaña electoral. Supongo que el hecho de que las encuestas dijeran que Virginia no conseguiría escaño, habrá influido en la militancia de IU, estoy segura de que de haber sabido que Risco dimitiría, o mejor aún, de haber ganado Virginia las primarias de Ganemos, las cosas habrían sido de otra forma.
 

El cuestión es que el acuerdo fue tan forzado que a la mínima saltan las chispas, tanto de un lado como de otro. Parece que ambos partidos están esperando el momento en el que el otro haga algo para lanzársele al cuello. Y la verdad es que ni de un lado ni del otro son cosas menores, ambos partidos van a “hacer sangre”. Y la han hecho. Ellos, los partidos, se recuperarán de esta y seguirán, porque está en SU “definición de partido” en el modus operandi de sus respectivos aparatajes, pero los que no pertenecemos a ningún partido no sé si nos recuperaremos.

En cuanto a mí, lo tengo muy claro, voy a seguir haciendo política porque creo a pies juntillas en lo que dijo Antonio Machado: “si no haces política alguien la hará por tí, y seguramente contra tí”, pero nunca más la haré al lado de ningún partido, conmigo que no cuenten, ninguno de los 4.

Ganemos Salamanca seguirá adelante, sin Carmen ni Virginia, que claramente se han posicionado cada una del lado de su respectivo partido. Sé que las dos harán un gran trabajo los próximos 4 años, exactamente el mismo, tanto si van juntas como si van por separado, y les deseo lo mejor a las dos, de corazón (ambas lo saben).

Seguramente la gente de Ganemos que no militamos en ningún partido, seguiremos con otro nombre pero con la misma filosofía, el mismo manifiesto, la misma manera de hacer las cosas: participativa, colaborativa, inclusiva, abierta… 

Hasta dentro de 4 años.