Lunes, 16 de septiembre de 2019

Oh Capitán, mi capitán

¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha terminado. La nave ha salvado todos los escollos, hemos ganado el anhelado premio… Walt Whitman

Son muchos los que dicen que vivimos en la era de la posverdad, pero creo que son más los que se preguntan, los que nos preguntamos, qué es eso. Pues verán.

También le llama mentira emotiva – porque apela a las emociones es decir a nuestra parte más irracional -  y se trata de una alteración de la realidad con el fin de modelar e influir interesadamente en la opinión pública para modificar actitudes sociales. Sin complicar mucho las cosas ya que estamos en tiempo de vacaciones para muchos, podríamos resumir la cuestión diciendo que para los predicadores de posverdades el que creamos que algo aparente ser verdad es más importante que el hecho de que lo sea o no.

Por ejemplo es más importante que creamos que mañana saldrá el sol que el hecho objetivo de que pueda salir o no. Es más importante que creamos que los inmigrantes o refugiados son un peligro para Europa que la verdad de los hechos. Para algunos (me apunto a esta opinión) en realidad no existe la posverdad, únicamente se trata de mentiras, de medias verdades, bulos o habladurías, pero el caso es que las posverdades se instalan con fuerza en la sociedad moderna.

Algo habrá de cierto en todo esto de que vivimos tiempos de posmodernismo y posverdad porque de no ser así resulta inexplicable que Carola Rackete, capitana del Sea Watch 3 haya sido arrestada en Italia por atracar su barco con 40 personas a bordo, personas  a las que rescataron de morir ahogadas en el Mediterráneo y a las que atendieron durante 16 días. La fiscalía la acusa del delito de “no actuar en estado de necesidad”. Y claro la pregunta es ¿cuántos días, cuánta hambre y necesidades es preciso padecer para que el Ministro Salvini[1] considere que existe “estado de necesidad”? Arrestar a alguien por salvar la vida de seres humanos, es decir por cumplir un deber básico de humanidad para con otros, y tratar de criminalizar este tipo de acciones solo es posible si la posverdad de que estas personas suponen un peligro para el país está asentada en la opinión pública.

Lo ilegal no es la actuación de la capitana Rackete, ella cumplió la obligación de brindar auxilio a quien se encuentra en peligro en el mar, obligación que tiene su base en el derecho internacional y es citada en numerosas leyes y acuerdos: Todo capitán tiene el deber de prestar auxilio a cualquier persona que se halle en peligro de desaparecer en el mar, siempre que ello no entrañe grave peligro para su buque y para las personas que se encuentre a bordo[2], por tanto  la ilegalidad hubiera sido dejarlas morir.

Según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el pasado año 2018 se produjeron en el Mediterráneo más de 2.000 muertes y más de 200 en lo que va de año. Todas esas personas no arriesgan sus vidas para molestar al señor Salvini y otro de su cuerda, huyen de  la guerra, la violencia, el hambre, etc. El Mare Nostrum, que unió civilizaciones en otras épocas, parece que no queremos compartirlo y lo hemos convertido en el mar con más muertes anuales de todo el mundo. Hoy, para muchos miles de personas sus rutas son mortales, lo que pone al descubierto el fracaso de las políticas migratorias europeas ya que estas se reducen al cierre de fronteras (Europa Fortaleza), el endurecimiento de la leyes de asilo y las deportaciones masivas.

El muro de Berlín conseguimos derribarlo entre todos, pero hoy estamos consintiendo que se levanten otros tan indignos y vergonzosos como aquel, cimentados en posverdades. Y es que como acertadamente señalaba el ensayista y filósofo francés Albert Camus: la tiranía no se edifican sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre los defectos de los demócratas.

[1] Ministro de Interior de Italia, pertenece al partido político Liga Norte, fundado en 1991 por Umberto Bossi ex ministro de Silvio Berlusconi, lo que explica algunas de sus retrógradas posiciones

[2] Convención de NN.UU. sobre derechos del mar 1982; Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar 1974; Convenio internacional sobre salvamento marítimo 1996.