Futbolistas: Ni dioses, ni artistas

La verdad es que son numerosas las veces que he escrito que no existe “el mejor jugador” de nada, entre otras cosas porque Messi es muy bueno en lo suyo pero tiene muchas carencias en otras misiones 
"Pienso igual que Van Gaal, los futbolistas no ejercen de artistas ni son dioses a los que adorar"

             Siempre he ponderado en el mundo del fútbol, tanto a futbolistas como a entrenadores. Y me molesta mucho cuando un entrenador es destituido por falta de resultados y, precisamente, los jugadores no asumen sus propias responsabilidades. Ellos permanecen en el club a la espera de que un nuevo proyecto se inicie. Lamentablemente siempre aparecerán críticas negativas de aquellos que no venían jugando habitualmente.

             En (El País,24.junio ppdo.,) le preguntaban a Van Gaal: “Siente que su trabajo tiene una veta artística?”. El holandés contestó con determinación: “No! Todo equipo necesita una estructura cuyo propósito sea la colaboración entre cada uno de los integrantes. El fútbol es un deporte de equipo no un deporte individual… Yo creo que la estrella debe ayudar al equipo a ganar. Y en el mundo del fútbol esto no es lo corriente”.

            Sin duda estamos ante el endiosamiento de la individualidad. Como si la Sociedad actual precisara caudillos, salvadores, becerros de oro… Y en el fútbol cualquier jugada individual sirve para subir a los cielos al autor muchas veces improvisando jugadas. La verdad es que son numerosas las veces que he escrito que no existe “el mejor jugador” de nada, entre otras cosas porque Messi es muy bueno en lo suyo pero tiene muchas carencias en otras misiones que son mejores que el Pique, o Busquets, u otros compañeros especialistas en defensa o medio campo… De hecho, Van Gaal nos dijo:”Me gusta Messi como jugador individual… es el mejor jugador individual del mundo”.

             Así que, pienso igual que Van Gaal, los futbolistas no ejercen de artistas ni son dioses a los que adorar simplemente porque hacen virguerias con el balón. Con admirarlos podríamos tener suficiente aprecio y consideración como cualquier ciudadano de a pie, no digamos el agravio con otros profesionales normales, o médicos, investigadores, docentes, etc. Lo que pasa es que a estos no los televisan.