Lunes, 16 de septiembre de 2019

Tiempo de verano en la comarca

Como cada año, los grandes medios de comunicación nos anunciaron hace unos días, con las hogueras de San Juan, la llegada del verano. Sin embargo, en el noroeste salmantino llega con olor a bandera, concretamente a la que se baila en Hinojosa por sus fiestas de San Juan, santo al que también rinden devoción otros pueblos de la zona, como Cabeza de Framontanos, Bogajo o Ahigal de los Aceiteros.

Curiosamente, este año la llegada del verano lo hizo, además, de la mano de los Corpus de Vitigudino y El Cubo, que normalmente suelen anunciar la pronta llegada del verano, pero sin internarse en él, pero, caprichos del destino, esta vez llegaron a la par.

Y es que, poco a poco, el calendario ha ido avanzando y, de repente, nos hemos encontrado con que ya hemos finiquitado la primera mitad del año, que julio ya está asomando las orejas desde la siguiente hoja del Zaragozano, y las fiestas de San Pedro del Villar de Peralonso no hacen sino confirmarnos que ya está aquí la época que más vida da a nuestros pueblos: el verano.

De esta manera, la llegada de julio hará que localidades como La Peña, Guadramiro o Villasbuenas se reencuentren con sus festividades y se vistan de gala para la ocasión, llenándose sus calles nuevamente. Tras ellos, en agosto serán la mayor parte de nuestros pueblos los que se envuelvan en fiestas, no faltando a la cita localidades como Villarino con sus festejos en honor a San Roqui, Aldeadávila, Lumbrales, Vilvestre, Saucelle, o nuevamente Vitigudino.

Más les tocará esperar, sin embargo, a otros pueblos como Barruecopardo, Encinasola, Valderrodrigo, Cabeza del Caballo o Mieza, cuyos paisanos se irán dejando ver por las diversas celebraciones que acogerán nuestras comarcas, antes de poder ejercer de anfitriones y celebrar sus festividades patronales propias.

Y es que, ya se ha abierto el tiempo de las verbenas veraniegas nocturnas, de las gafas de sol en la misa mañanera, de las invitaciones a amigos de otros pueblos a la peña propia, del intercambio de invitaciones entre las peñas del mismo pueblo, de los convites de sangría y chochos mientras se oye la flauta y el tamboril y se bailan unos charros.

Asimismo, es el tiempo del regreso de los emigrados, del reencuentro de muchos con las calles y amigos de su niñez, de que tras una espera de casi un año muchos veraneantes vuelvan a convertirse en clientes de “el de Barrueco” o “del de la pesca”, de las colas en las tiendas de embutidos de Viti... En definitiva, del reencuentro con esos pueblos que muchos llevan en el alma estando a cientos de kilómetros la mayor parte del año, y que el trabajo les llevo a alejarse de ellos muy a su pesar.

Es tiempo de que la España vaciada vuelva a llenarse al calor del sol estival, hora de que estos nuestros concejos que enarbolaban los majestuosos pendones del Reino de León (recientemente declarados Bien de Interés Cultural) vuelvan a recobrar su pulso vital. Tiempo, en definitiva, de volver a ser lo que nunca debimos dejar de ser, una tierra y unos pueblos con gente, con juventud, con alegría, y sobre todo, con amigos y familiares compartiendo tiempo y vivencias.

Por todo ello, espero y deseo que todos los lectores de Las Arribes al Día disfrutéis de un gran verano, y que sepamos compartir en cada pueblo al que vayamos la alegría de ser de esta preciosa zona. ¡Feliz verano!