Miércoles, 17 de julio de 2019

La soberbia del cuervo

Sánchez, se ríe de sus compañeros socialista asesinados por ésta banda sanguinaria, cada día más sinvergüenza, más narcisista, más soberbio, más Falconeti,  más contaminación entre Falcon y helicóptero, más… un insulto a todos los españoles que ese animal del Otegui sea entrevistado en una TV pública.

En cuantos telediarios le toco a la Rosa María Mateo salir, anunciando la muerte por terrorismo de inocentes, niños incluidos, imágenes sangrientas y desoladoras. Que quedo de aquella  Rosa María Mateo ¿Hubo una Rosa María Mateo antes? Y ahora hay una Mateo Comisaria de RTVE con un salario bruto y tan bruto, diría que brutísimo de 10.405,02 euros mensuales. Cada vez me asombra más la frialdad de la izquierda, y hacia donde pretende llevarnos. Osea que estamos rodeados de “bipolares” con el mayor respeto a quien sufre esta enfermedad.

 

Sanchez pasó hace tiempo (en su corto mandato) las rayas rojas de la soberbia, pero no viene mal recordar quien es un soberbio.

Quien se cree superior a los que le rodean, demostrándolo con un trato distante y despreciativo hacia los otros.

 Esopo fue un autor de cuentecitos breves que tratan de mostrar una moraleja. Originario de Asia menor, sitúan en diferentes lugares su nacimiento: Heraclio de Ponto lo sitúa en Tracia; Calímaco en Sardes; Fedro en la región de Frigia; se supone que vivió en torno a los siglos VII y VI a. C.

Pasaron muchos siglos desde su nacimiento, no obstante sus ideas, sus reflexiones, —difíciles de aceptar en una sociedad moderna y democrática—  No  están caducas y obsoletas, esconden realidades a tener en cuenta.

 

EL CUERVO SOBERBIO Y LOS PAVOS REALES

 

 

Decía Esopo

Volaba un cuervo con su bandada, cuando observó la magnificencia y belleza de los pavos reales, dando un paseo al atardecer por el jardín del parque. Admirado y soberbio decidió abandonar su poco colorida compañía, y marchar a vivir entre los pavos reales. Aprovechó que en el suelo había caídas algunas esplendorosas plumas de pavo real, se las entrelazó entre las suyas. Ataviado de forma tan grotesca, corrió a mezclarse con la deslumbrante… nueva sociedad.

 

Al principio nadie dijo nada, hasta que un pavo de gran porte e iridiscente cola le espetó:

— ¿Qué haces aquí cuervo traidor?.

— Yo, ya no soy un cuervo. Ahora soy uno de vosotros

 Dijo el aludido.

El pavo real, para demostrar su mentira, le arrancó con su pico las plumas de fantoche con que se adornaba, le propino ¡tales heridas! que hubiera fenecido de no ser porque aún conservaba su capacidad de volar.  Algo que los pavos reales no pueden hacer.

Volvió maltrecho y herido a su banda que de inmediato le rechazó.

—¡Anda,  regresa con tus pavos reales! ya que nosotros te parecemos feos y despreciables.

 

Reflexión: El oro hace soberbios y la soberbia, necios. (Proverbio)