Miércoles, 23 de octubre de 2019

La Leyenda Negra (I)

Felipe II de Habsburgo se casó en Salamanca con María Manuela de Portugal y al enviudar contrajo matrimonio con la reina de Gran Bretaña María Tudor. Al morir ésta, Felipe II, de treinta dos años, volvió al altar con una nueva boda, esta vez con Isabel de Valois, hija del rey francés, que terminaba de cumplir los trece. El matrimonio se consumó al año siguiente. Isabel estaba prometida al príncipe de Asturias, Carlos de Habsburgo y Portugal, hijo del primer matrimonio de Felipe II, pero al quedarse viudo Felipe II decidió proponerse él mismo como marido de la joven princesa y los franceses lo aceptaron[1]. No le sentó muy bien este arreglo matrimonial al príncipe Carlos. De natural rencoroso y alborotado, no perdía ocasión de mostrar el disgusto de una infancia contrariada y un visceral rechazo del padre. Con motivo de la sublevación de los Países Bajos, al parecer entró en contacto con los rebeldes y organizó una lunática y descabellada conspiración, en la que quiso que participara el duque de Alba. Ligero de juicio y de lengua se lo propuso al de Alba y Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel lo rechazó tratándolo de demente. El desairado príncipe sintió que le tenía en poco y golpeó a don Fernando en la cara. Afirman testigos presenciales que tuvieron que sujetar al iracundo duque porque lo quería matar ante semejante afrenta. Esto decidió a Felipe II a encerrar a Carlos en sus habitaciones. Y al verse encarcelado el príncipe terminó de enloquecer; se negó a comer, andaba desnudo, dormía sobre las losas del suelo y en uno de sus muchos éxtasis cayó enfermo, falleciendo por neumonía el año mil quinientos sesenta y ocho. Este es el origen de una de las acusaciones de la Leyenda Negra[2] de España, donde las calumnias de unos iluminados acusaron a Felipe II de haber asesinado a su hijo. El príncipe trágico no sospechó nunca el halo romántico que halló en su desmesura.

 

[1] Con este enlace se pretendía reforzar la paz con Francia frente a las veleidades de Isabel I de Inglaterra.

[2] Exageraciones y falsas historias sobre España en general y sobre Felipe II en particular. Se basó en las mentiras que fue contando Antonio Pérez por las cortes europeas a unos oídos predispuestos a escuchar barbaridades de la por entonces potencia hegemónica.