Miércoles, 11 de diciembre de 2019

El periodismo de la Sexta: nuevas trampas en la información.

Confieso que mi nivel de aguante como televidente de la Sexta, cada día disminuye aparatosamente: últimamente no llego ni a soportar ver un tercio de sus “noticias” de las 14h, precedidas y masticadas por el Sr. Ferreras en su programa ARV. Hace ya un tiempo utilizo la estrategia de apagar el sonido y ver las imágenes, mientras aún tengo esperanza de que van a informar de algo; cuando ya pierdo esta esperanza, apago el televisor.

Antes de explicitar cuál es mi crítica, me adelantaré a la objeción general que la dirección de este Canal puede hacer a cualquier crítica: “siendo este un medio de comunicación privado, podemos hacer lo que queramos e informar como queramos”. “Correcto. Pero sin trampas.”, les respondo.

Por mi experiencia larga de ciudadano que desea estar informado de lo que pasa a su alrededor, ¡TAMBIÉN EN EL MUNDO!, no solo en mi propio país, he aprendido que en cualquier exposición de noticias, tanto en los diarios impresos, como en los digitales y en los telediarios hay un mínimo esquema organizativo de las noticias: Noticias nacionales- noticias internacionales- sociedad- sucesos- deportes, etc.

Pues bien, lo observado en la Sexta es que sus contenidos se han quedado, escuálidamente, con unas peculiares “noticias” nacionales, y sobre todo ¡sucesos! ¡Cientos de sucesos,  cada uno más truculento, más sangriento, más agresivo, más traumático que el anterior, para toda edad y condición: mujeres asesinadas, heridas o maltratadas, niños víctimas de muchos modos de maltratos, delincuentes que roban, que agreden, que engañan, todos los capítulos de las numerosas tramas de corrupción de la clase política…componen cada noticiario de las 14h, precedidos sí, de al menos  media hora de información en vivo y en directo de todos los temas y subtemas que componen la complicadísima relación de las tres derechas: PP, Vox, Ciudadanos. Todo el resto  (una corta entrevista a algún político socialista, a algún experto situado a la izquierda, alguna nueva y preocupante noticia de Podemos) es minoritario, en tiempo de exposición, por lo tanto en importancia valorada.

Para la Sexta, finalmente, lo que ocurre fuera de nuestras fronteras, incluidos los países europeos, no nos debe incumbir para nada: por eso han decidido no informarnos de nada, salvo si hay una catástrofe natural en USA, o si han ardido miles de hectáreas en Australia. (Los sábados y domingos ¡oh misterio! sí informan mínimamente de lo internacional).

La trampa que descubrí el jueves pasado, sobre las 13h 50, en el espacio ARV, fue la que me decidió a escribir este artículo; fue aproximadamente así: estaban “informado” por centésima vez, del desmentido de Presidente Macron a las afirmaciones del Sr,. Rivera, sobre su supuesta felicitación a los pactos de Ciudadanos con Vox y también informaban sobre su ruptura con el Sr. Valls, que había apoyado a la alcaldesa Colau en el ayuntamiento barcelonés; en ese momento el Sr, Ferreras invita a hablar a uno de los portavoces habituales de Ciudadanos en la Sexta ( de cuyo nombre…no puedo acordarme…)  y a los pocos minutos, comprobando que se repetían sus afirmaciones, y que tenía la pinta de repetirlas durante las horas que le dejaran, corté la voz del televisor. Lo que continuó nunca lo había observado tan claro y tramposo (viendo solo imágenes, pues ya había apagado el sonido): el portavoz de Ciudadanos siguió hablando sin parar DURANTE VEINTE MINUTOS, ocupando alternativamente la mitad derecha o izquierda de la pantalla, mientras en la misma pantalla troceada se sucedían imágenes sobre las escenas y declaraciones de los aludidos, Macron, Valls, A. Colau, la ceremonia de investidura de la alcaldesa, etc. Es decir ¡durante media hora de reloj la voz exclusiva fue del portavoz de Ciudadanos y el resto de los implicados en los hechos no tuvieron ni un segundo de voz! Así terminaba  el programa del Sr. Ferreras.  A continuación “comenzaban” las noticias.

Esa es la objetividad, la neutralidad, la “limpieza” de la Sexta: Ofrecer una voz privilegiada, acallar el resto de implicados y…eso sí, para evitar que alguien les pueda acusar de partidistas, ¡LLENAR EL RESTO DE LA PANTALLA DE IMÁGENES DE LOS OTROS IMPLICADOS…SIN NINGUNA VOZ.

Este debe ser el nuevo periodismo del siglo XXII: otra forma de “libertad de expresión”.