Lunes, 19 de agosto de 2019

Lo que nos merecemos… ¿o no?

La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos

Si hubiera una nación de dioses, éstos se gobernarían democráticamente; pero un gobierno tan perfecto no es adecuado para los hombres. Así hablaba el ilustrado filósofo, escritor y pedagogo Jean Jacques Rousseau en el siglo XVIII. ¿Y ahora? Puesto que no somos dioses, y pasadas las elecciones de todo tipo que hemos tenido, llega el momento más duro de las democracias: aceptar los resultados. Aunque aceptar no es compartir y aquí es donde viene lo duro.

Todas aquellas delicadezas que se arrojaron a la cara unos a otros durante la campaña: populistas, golpistas, ocupas, podemitas, racistas, homófonos, fascistas, felones, derechita cobarde, naranjitos veletas, ultra derecha, corruptos y otras lindezas, ya están olvidadas. Imagino que por eso que practica la clase política, de que lo que se dice en campaña se queda en campaña, o lo que viene a ser lo mismo: señores ciudadanos, de aquello que juramos, perjuramos y prometimos en mítines, debates, tertulias y demás olvídense, porque una vez obtenido su voto, nos interesa más lo que conviene al partido que lo que les preocupa a ustedes.

Sólo así es posible explicar algunos de los pactos anti-natura que vemos hoy en comunidades y entes locales, aunque sus protagonistas se empeñen en pregonar la falsa excusa de que obedecen el mandato de los ciudadanos.

Se les llena la boca de “democracia” de puertas a fuera y la desprestigian y embarran al interior de sus formaciones. La dictadura de voto, perdón la disciplina de voto, impuesta por los mandamases de los partidos, no ha sido respetada por algunos, pero no duden que serán severamente castigados, según los democráticos criterios de los reglamentos internos. ¿Democracia? Sí, pero siempre que hagas lo que yo ordeno y mando.

Y es que en palabras de Noam Chomsky lingüista, filósofo y politólogo estadounidense: Si no desarrollas una cultura democrática constante y viva, capaz de implicar a los candidatos, ellos no van a hacer las cosas por las que los votaste. Introducir una papeleta en una urna y luego marcharse a casita no va a cambiar las cosas. Todos quieren tocar poder, así que borrón y cuenta nueva ¿los ciudadanos? Pues al cajón hasta las próximas elecciones.

El bipartidismo ha sido sustituido por el “multi-bloquismo”: bloque reformista, bloque conservador, bloque progresista, bloque independentista, bloque liberal, bloque golpista y algún que otro bloque surrealista. No importa el color – azul, rojo, morado, verde o multicolor – el caso es que la suma dé para pillar poder. ¿Los principios y valores? No importan, como decía Groucho Marx, si estos no le gustan, tenemos otros.

En Jerez de los Caballeros (Badajoz) el único concejal de Podemos le roba la alcaldía al PSOE con los votos de PP y Ciudadanos. En Samaniego (Álava) el Partido Socialista de Euskadi concede la alcaldía a EH Bildu. A VOX le fue suficiente con amargar un rechazo a los presupuestos de la Junta de Andalucía, presidida por “la derechita cobarde” y “los naranjitas veletas” para lograr pingües beneficios en otras comunidades y ayuntamientos. Te cambio la alcaldía de Madrid por la de Guadalajara.  ¿Qué no es posible un pacto que convenga? Pues alcaldías compartidas, gobernamos dos años cada uno y listo, como en Albacete, Ciudad Real, donde se turnarán PSOE y Ciudadanos, aunque los votantes socialistas le gritarán a Pedro Sánchez, la misma noche que gano las elecciones generales: Con Rivera no, con Rivera no.

Tampoco en nuestra región no salvamos de la rapiña política. Te dejo la presidencia de la Junta a cambio de 4 o 5 concejalías, la portavocía regional y me olvido de eso de la “regeneración democrática”. Pues yo me voto a mí mismo, dice VOX, y así dejo a los naranjitos sin la alcaldía de Burgos. Y el mercadeo continúa.

Creo que todo este sainete que estamos viviendo, queda muy bien reflejado en las palabras del dramaturgo irlandés Bernard Shaw: La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos.