Lo que esconden nuestros móviles

La iniciativa Enlázate por la Justicia ha puesto el acento en la verdad que se esconde tras los cotidianos y ya imprescindibles teléfonos móviles con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente. En una sociedad marcada por el consumismo, la conexión constante y la necesidad cada vez más imperiosa de mostrar a los demás qué hacemos, quiénes somos (o pretendemos ser) y qué poseemos, Enlázate por la Justicia nos vuelve a pedir sentido común al mismo tiempo que denuncia los abusos sociales y medioambientales que se cometen tanto en el proceso de fabricación como en el uso diario de nuestros móviles.

Además de un precio económico, los móviles tienen importantes costes sociales y medioambientales. Un móvil estándar contiene entre 500 y 1.000 componentes distintos. La extracción y procesamiento de estos componentes generan unos 75 kg de desperdicios por teléfono. Algunos de estos elementos son recursos caros y escasos, y están relacionados con abusos sociales y medioambientales. El impacto ambiental de la producción de smartphones es tan alto que para compensar las emisiones de gases efecto invernadero tendríamos que usar cada dispositivo entre 33 y 89 años. Sin embargo, en Europa se renueva cada año alrededor del 40% del parque de móviles existentes, lo que suponen unos 18 millones de móviles sólo en España.

Si bien la vida útil de un aparato es de unos 10 años, batería aparte, el tiempo medio de utilización se sitúa entre el año y medio y los dos años y medio. Poco parecen preocuparnos los impactos a largo plazo de la eliminación de esta basura tecnológica, un problema global que se hace patente en las exportaciones de aparatos electrónicos usados a terceros países, especialmente de Asia y África, que no están preparados para la gestión de estos desechos.

“Enlázate por la Justicia” pone el acento, también, en la brecha digital que conlleva el uso del smartphone, al convertirse en un indicador más de la diferenciación social.

En resumen, no cambies de teléfono móvil por capricho o porque las modas así parezcan exigirlo. Seamos conscientes de la importancia de nuestras decisiones y de nuestra actitud en la vida, haciéndonos corresponsables de la deriva perjudicial que sufre nuestro planeta.