Domingo, 16 de junio de 2019

Con Gabriel y Galán (y Unamuno)

Alfredo Pérez Alencart a la entrada de la Casa Museo Gabriel y Galán (foto de Jacqueline Alencar)

Desde el pueblo cacereño de Guijo de Granadilla José María Gabriel y Galán escribió nueve cartas a Miguel de Unamuno. Del vasco de Salamanca se conservan ocho cartas de respuesta, fechadas entre el 1 de diciembre de 1900 y el 3 de enero de 1905, la última remitida pocos días antes de la muerte del poeta nacido en Frades de la Sierra en 1870, cuando todavía no había cumplido los treinta y cinco años.

Allí estuve el pasado sábado 1 de junio, en una visita programada por la Asociación Amigos de Unamuno de Salamanca. Nos esperaba Juan José Barrios, un licenciado en Historia por la Universidad de Salamanca, quien trabaja en el Ayuntamiento de dicha localidad y hace de guía a quienes deseen visitar la Casa Museo Gabriel y Galán, situada en la misma Plaza Mayor y la vivienda que fuera del terrateniente del pueblo, padrino que era de Desideria, la joven con quien se desposara el autor de  ‘Canto al trabajo’.

Precisamente, mientras el gentil guía hacía subir al grupo a la segunda planta, me detuve un tiempo ante la amplia reproducción de este poema premiado en Argentina, en 1904. Y claro, también pude contemplar muchas reproducciones de manuscritos y fotografías del vate, además de recordar que unos treinta años atrás visité su pueblo de nacimiento, Frades de la Sierra, mientras que este comienzo de junio lo hacía al pueblo donde falleció tan joven.

Conmueve constatar que en Guijo de Granadilla, donde se estableció desde 1888 hasta su muerte, se mantiene incólume la figura literaria de Gabriel y Galán: una estatua suya preside la Plaza Mayor, hay festivales en su honor y un premio poético que lleva su nombre viene convocándose y concediéndose desde hace treinta y cuatro años, nada menos. Unamuno supo apreciar el poema “El Cristo benditu” desde esa espiritualidad que a ambos unió y que Unamuno llevo a su máxima potencia en “El Cristo de Velázquez”, joya poética de la mejor raíz cristiana. Cabe recordar que en 1901 Unamuno presidió los Juegos Florales convocado por la Universidad de Salamanca, cuyo ganador fue Gabriel y Galán por su poema “El ama”.

Finalicemos con un fragmento de la carta que el 9 de diciembre de 1902 escribiera Unamuno a Gabriel y Galán: “…En cuanto a usted habiendo hecho cosas muy sentidas y hermosas nada ha hecho como El Cristu benditu, que es de una sencillez y un sentimiento encantadores. Le veo todavía buscándose, ya a través de uno, ya a través de otro, y confío en que acabará por encontrarse. Siempre llega uno a dar consigo mismo buscándose por los demás. Lo que me atrevo a aconsejarle es que lea poesía con parsimonia y en cambio lea libros de ciencia, de filosofía (esto sobre todo) de historia, etc. Mediano dramaturgo saldrá el que apenas lea más que dramas. Yo creo que viviendo usted en el campo debe leer lo que le abra los misterios del campo mismo, cosas de geología, botánica, etc., estudios sobre la naturaleza. Y perdóneme si me meto donde no me llaman...”.

Grato encuentro con estos dos poetas, un caluroso sábado de junio y gracias a la iniciativa de la Asociación Amigos de Unamuno.

Primer grupo de la visita programada por la Asociación de Amigos de Unamuno (foto de Jacqueline Alencar)

 

Artículo de A. P. Alencart publicado en El Norte de Castilla