Jueves, 27 de junio de 2019

Buscando look 

Pues la historia va de que tengo un evento este finde, y tengo el armario lleno de nada que ponerme.

No soy yo dada a estas historias, pero esta ocasión es especial. Se trata de que tenemos el encuentro que celebra la finalización de los estudios en la Universidad. Bueno, no quiero que esta frase se interprete mal. Acabamos ya hace mucho, y celebraremos reunirnos con motivo de tal conmemoración. (Así se entiende mucho mejor). Por suerte terminamos hace tiempo (así me evito el vestido largo, los taconazos que se clavan entre los adoquines, los guantes hasta el codo, las pamelas, y demás complementos y accesorios que se han ido añadiendo con los años a las nuevas generaciones de graduados. ¡Qué alivio!).

La cosa es que dando vueltas a las perchas de mi armario de acá para allá, de derecha a izquierda y viceversa, no encuentro qué ni cómo.

Menos mal que, en casa de una amiga, mientras prepara un café en la vitro, que no sé si será finalmente café con leche, corto de café, descafeinado con leche, o café con calma, echo un vistazo a una revista que tiene sobre la mesita de centro. Es una revista de moda. Y yo, que soy poco curiosa para esas cosas, me decido muy resuelta a bucear en ella buscando ideas para mi look.

Abro sus páginas y leo la primera sugerencia: Sporty. Aparece algo que yo pensaba que estaba totalmente pasado de moda, y es ir por la calle con chándal aunque no vayas a hacer deporte. Solo que en vez de llevar un polo o una camiseta, tienes que ponerte una muy colorida con tirantitos, un pantalón “fosforito”, una sudadera con el nombre de alguna universidad (aunque no hayas estudiado allí no importa), y una cazadora de color flúor con rayas blancas y negras en cuello, mangas y cintura, como las que llevaba Rocky Balboa en el año pun. O sea, como si fueras a hacer ejercicio pero de mentira. Porque además se acompaña de unas zapatillas de deporte que valen para todo menos para eso porque tienen un suelo gordo-gordo perfecto para hacerte un esguince. Pero eso sí: plateadas, doradas, o con ambos acabados para colmo del glamour. Porque ahora todo, todo, tiene que brillar. Pega con una buena cadena (con lo de buena me refiero en esta ocasión al grosor, porque también es de pega) y una riñonera de cualquier fosforitez que combine o resalte todo el berrido de colorido anterior. Suspiro hondo y paso página.

Me doy de bruces con el estilo Hipertrendy. O sea, cambias las deportivas (perdón: las ugly sneakers) por unos zapatos de taconazo, el pantalón de chándal por uno ancho y liso, y en vez de sudadera, una blusa con estampado de pantera con escote hasta la cintura y colgantes dorados, (colgantes tanto del cuello como de las orejas, conviene matizar). Al parecer combina con gafas de múltiples colorines. Bueno… si no quieres estampado de pantera también puedes ponerte una blusa con estrellitas brillantes… Passso. Página, quiero decir.

Llego hasta los Natural Colours. Los colores de la tierra se ponen en fila para vestir a las mujeres más sofisticadas. ¿Este puede ser?… Pero claro… depende del color que sea la tierra: de cultivo, de barbecho, de secano… Creo que lo descarto, que yo de terrenos no entiendo. Además leo que a las rubias les va el camel y a las morenas el chocolate (craso error, esto no está nada documentado, creo que el chocolate le va a casi todo el mundo, pero claro, habrá que ver si es blanco, con leche, negro, con almendras, con pistachos… ¡uy qué embrollo!). Para colmo, no soy ni rubia ni morena. No, castaña tampoco… mi pelo es de un look entreverado, o sea, lo que queda de mi color natural salpicado del color blanco de la edad… Y encima, esta imagen se lleva con collares de madera, con bolsos de arpillera, con sombreros de rafia… ¡¡qué picores!!… Para mayor glamour, accesorios en bronce (¿pero el glamour no era con dorado y plateado?... Creo que me estoy liando…).

Me salto los lunares, (los dejo para la Feria de Abril…), las camisetas desteñidas (van con pantalones rajados)… el nuevo boho (no estoy ahora para ganchillos) y alucino pepinillos con el western chic: tejidos de red (pero eso no era del nuevo boho?), cazadoras con flecos y con brillos (más glamouuuur?), bolsos con flecos, botas cow boy con más flecos, y sombreros de ala. Pues… que no me veo. Con lo juntas que están ahora las mesas en los restaurantes, paso de ir dando sombrerazos cada vez que mire a un lado y a otro, y lo peor, cada vez que me ría y eche la cabeza un poco para atrás, le meto el ala a quien coma en la mesa que haya detrás de mí (el ala del sombrero, quiero decir…).

Estoy empezando a hiperventilar. Creo que iré, como siempre, de mí misma, y tiraré de mi fondo de armario.

¡Por suerte empieza a oler a café!