Domingo, 16 de junio de 2019

Un FÀCYL demasiado fácil

15º Festival Internacional de las Artes de Castilla y León

Estamos en estos días en la celebración, un año más, del Festival Internacional de las Artes de Castilla y León (FÀCYL). En una mirada rápida del programa de este acontecimiento, salta de ojo inmediatamente la levedad de las actividades previstas. Este festival, que celebra la Comunidad de Castilla y León en Salamanca, comenzó con muestras de buena cantidad de actos de todo tipo de las artes, pero sobresaliendo la presentación de obras de actualidad que marcaban la tendencia de las artes, no sólo en España sino incluso en otros países de nuestro entorno físico y lingüístico.

Y las muestras se realizaban de cara al público e incluso mayoritariamente en nuestra Plaza Mayor, especialmente los espectáculos más llamativos. Esta muestra ha ido decayendo año tras año en cantidad y sobre todo en calidad de los mismos.

Da la impresión de que Castilla y León mantiene su compromiso con Salamanca, pero reduce la muestra al mínimo de manifestaciones y sin presencia de novedades creativas ni de artes que se salgan un poco de lo corriente.

Es lógico que haya alguna limitación y rebaja desde el momento en que entramos en la crisis económica que nos ha acosado en los pasados años. Pero, además, da la impresión de que se programan al mismo tiempo en otras provincias de la región actividades festivas que consisten en una especie de contraprogramación con espectáculos similares a los programados para Salamanca.

En tiempos pasados, el festival se situaba cronológicamente en las proximidades de las fiestas de San Juan de Sahagún, que se celebran en torno al 12 de junio, contribuyendo a su engrandecimiento. Pero este año el FÀCIL ha pasado a celebrarse a caballo entre los meses de mayo y junio, como pretendiendo alejarlo de la jornada festiva de San Juan.

También el contenido de esta edición está bastante aguado, y no precisamente por las aguas de las que tan necesitados estamos. Sólo hay un par de espectáculos más notables y atractivos para el público, esos con los que se abre y cierra la serie actual del FÀCYL. Y sólo el espectáculo de cierre se celebra en la Plaza Mayor, localización que siempre da relieve a los espectáculos de éste y de cualquier otro tipo cuando están destinados al público en general.

La mayoría de los espectáculos se sitúan este año en torno a la catedral: Plaza de Anaya, Patio Chico y espacio de Anayita. La verdad es que estos emplazamientos son verdaderamente hermosos y hasta acogedores, pero normalmente son logares de paso y no de permanencia, menos aún si las presentaciones son poco o nada atractivas.

Un poco más atrayentes parecen los conciertos que se sitúan en nuestro coqueto Patio Chico o en el ring de la Plaza de Anaya. Pero también hasta el Patio Chico hay que llegar de caso hecho.

Si queremos destacar un par de grupos musicales, al menos de los que más suenan, podemos enumerar a Juan Perro y Sr. Chinarro. Y para de contar.

Esperemos que este FÀCYL, demasiado fácil, sea compensado por otro curioso festival de arte que ya lleva un par de años celebrándose con éxito destacado en nuestra ciudad de arte: me refiero al festival llamado “Luz y vanguardias”, que se celebrará inmediatamente después del FÀCYL, y que esperamos haga superar el entusiasmo y la creatividad con los que ha sido celebrado en los dos años anteriores. Que se haga la LUZ.