Domingo, 22 de septiembre de 2019
Bracamonte al día

Un 2-1 ante el Ribert que hace explotar en orgullo a un CD Peñaranda que acaricia el trabajado ascenso

Los de Peque se mostraron decisivos, firmes y con un juego preciso, algo que les hacía imparables durante un partido que batía record de asistencia
El Luis García se convertía en una fiesta tras la victoria 2-1 ante el CD Ribert
Ha sido un partido para recordar, de esos que dejan huella dentro y fuera del campo, con intensidad, ganas y sobre todo ilusión a manos abiertas. Y es que el CD Peñaranda se jugaba hoy mucho más que un simple marcador, era la tarde de mostrar su garra, de estar al 1000%, de no desfallecer y de estar al lado de un equipo que “se ha currado” partido a partido su camino llegar hasta aquí.
 
Una fórmula mágica que llenaba como muy pocas veces el Luis García, ocupando gradas y entorno del terreno de juego de aficionados que no pararon de corear y animar desde un pitido inicial que marcaba el ritmo de un frenético encuentro con el Ribert y que arranca de la mejor de las maneras para los morados cuando Mario Rodríguez marcaba el 1-0 en el minuto cinco de partido. A partir de ahí el encuentro se volvía en contra del rival, marcándose atrás y dejando espacio en la espalda, con continuos ataques sobre todo defensivos y muy metidos atrás.
 
La segunda mitad era más de lo mismo, con un Peñaranda entregado a la causa, decidido y firme en sus ataques, con llegadas de peligro muy continuadas, algo que finalmente se materializaban en un gol de Aitor Haro en el minuto 58 de juego, y que parecía sentenciar definitivamente el encuentro. Pero el juego seguía y el Ribert continuaba en su contra buscando al menos el tanto del estreno en su marcador, algo que llegaba finalmente en el 83 de juego, aunque no de la manera que esperaba ya que el gol subía en su marcador tras un tanto en propia puerta. Fin del encuentro, y la explosión de alegría era contagiosa a todos los presentes, que no dudaron en sumarse a la plantilla morada en la celebración.
 
Un ambiente que se trasladaba al vestuario local, donde los canticos y los baños, entrenador incluido, se mezclaban con las emociones del momento y las sensaciones de haber conseguido un objetivo que se antojaba vital desde hace meses. Una animación que contagiaba a la alcaldesa de la ciudad, Carmen Ávila, quien no dudaba en estar junto a la plantilla en el vestuario y mostrar la satisfacción y alegría que vivía como peñarandina y regidora municipal, mostrándoles todo el ánimo posible ante las semanas que vienen por delante.
 
José Manuel Bárez ‘Peque’ definía su sentimiento como “orgullo, no solo por la victoria, sino por la temporada que ha hecho esta plantilla. Unos chicos que hace unos años peleaban por no descender y ahora pelean por ascender a tercera… es un esfuerzo continuo de todos, un trabajo con dedicación y esmero. Estoy orgulloso de ellos, de la directiva y de Peñaranda”.