Sábado, 24 de agosto de 2019

Constitución de las Cámaras

Profesor de Derecho Penal de la Usal

La Constitución del Congreso de los Diputados y del Senado después de las elecciones generales del 28 de abril ha sido la más peculiar de los 42 años de democracia en España después de la dictadura de Franco.

La jura o promesa de la Carta Magna que realizaron los diputados catalanes de Ezquerra Republicana y de Junts per Catalunya fue realmente estrambótica, aunque no por ello menos legal que la del resto de diputados y senadores; porque, como sabemos, el Tribunal Supremo dictó, en su día, una resolución avalando la legalidad del procedimiento. No importan los motivos a los que aluda el parlamentario o las fórmulas imaginativas que emplee; lo importante, lo esencial y relevante es que al final “jure o prometa” acatar la Constitución Española. Esto lo conocen perfectamente los parlamentarios de PP y Ciudadanos, pero ya sabemos que éstos siempre utilizan la legalidad a “su antojo”.

Pero si esperpéntica fue la constitución de las Cámaras –nunca mejor dicho, puesto que el presidente de la mesa de edad del Congreso, diputado del PSOE, tenía un perfil muy parecido al creador del “esperpento” como estilo literario, Valle Inclán-; irrespetuosa, maleducada, perversa y provocadora fue la reacción de los diputados de Vox y otros del PP y Ciudadanos, porreando insistentemente las mesas y dando patadas como fieras salvajes. Si el Tribunal Supremo avaló la legalidad de las fórmulas, se compartan o no, deben respetarse; de lo contrario, se está coartando la libertad de expresión de quién las formula. Yo tampoco comparto que los representantes de Vox acaten la Constitución haciéndolo “por Dios y por España”, sobre todo bajo el prisma de un Estado Social y Democrático de Derecho que es laico (como así proclama el artículo 16.3 de esa Carta Magna, esa que pretenden defender, “ninguna confesión tendrá carácter estatal”), pero tengo que respetarlo si me considero demócrata y tolerante.

Una vez constituidas las Cámaras legislativas y elegidas las mesas que presiden ambas, la polémica continúa, dado que hay parlamentarios que actualmente tienen aplicada la medida cautelar de prisión preventiva por la comisión de unos hechos presuntamente delictivos (que podrían encajar en los tipos penales de rebelión, sedición, desobediencia, malversación de caudales públicas, desórdenes públicos u otros), pero que conforme a la legislación vigente han podido ser elegidos; es decir, han podido ejercer el derecho de sufragio pasivo. Cierto es que, también conforme a la normativa vigente, esos parlamentarios una vez recogida el acta deben ser suspendidos. La postura más coherente y sensata, si esa suspensión tienen que decretarla las mesa de ambas Cámaras para diputados y senadores afectados, es que las respectivas mesas soliciten los informes jurídicos oportunos a los letrados de las Cámaras, que para eso están. Y cuando estos se pronuncien, se actúe en consecuencia.

No parece, por tanto, adecuada la postura visceral tanto de PP como de Ciudadanos, de decretar inmediatamente y sin respetar el procedimiento normativo oportuno, la suspensión de estos parlamentarios elegidos. Al menos, ese era el criterio que seguía la anterior presidente del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, del PP. Lo sorprendente es que ahora la misma diputada (y eso que esta mujer es uno de los parlamentarios más moderados del PP) diga que no es necesario pedir los informes preceptivos y que debe decretarse inmediatamente la suspensión de los afectados. ¡Lo que hace la política! Y todo ello por la desesperada ansiedad de cazar algún voto más en las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo.

La actuación de las tres derechas sigue siendo la misma, por desgracia, producto de su desconcierto y de que se están dando cuenta que se les va el poder de las manos, ese del que se creen propietarios por casta y por tradición. De lo contrario, personajes de la aristocracia como Cayetana Álvarez de Toledo, no actuarían de la forma en que lo hacen. Por suerte, los ciudadanos nos hemos dado cuenta de ello y sus manipulaciones, falsedades y corruptelas ya no cuelan.