Miércoles, 26 de febrero de 2020

Jóvenes

En las encuestas sobre los jóvenes en España que se manejan, cuando se les pregunta sobre la valoración que hacen de distintas instituciones españolas, la valoración de la Iglesia aparece en el último lugar

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En los pasados días, se ha celebrado en Madrid la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias, bajo la presidencia del arzobispo de Pamplona y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones Don Francisco Pérez, al que acompañaban otros dos obispos de la misma comisión Don Francisco Cerro, obispo de Coria-Cáceres, y Don Ángel Pérez Pueyo, obispo de Barbastro-Monzón. El moderador y convocante de la Asamblea era el director nacional de las Obras Misionales Pontificias y director del secretariado de la Comisión Episcopal de Misiones Don José María Calderón.

El tema de las Jornadas ha sido “Los jóvenes y la misión”. Las Jornadas del año pasado se dedicaron al trabajo pastoral con los niños en el ámbito de la Obra Pontificia de la Santa Infancia o Infancia Misionera. Este año, la publicación por el Papa Francisco de la Exhortación Pastoral “Christus vivit”, como conclusión del Sínodo sobre los Jóvenes estaba pidiendo que las jornadas se dedicaran al tema de los más jóvenes de nuestras comunidades parroquiales u otras.

La conferencia de entrada sobre “Los jóvenes en nuestros días” fue pronunciada por el sociólogo especialista en temas de juventud Don Juan María González-Anleo Sánchez, quien nos pintó la realidad de los jóvenes de hoy en general, y particularmente en España, con una perspectiva bastante oscura. En las encuestas sobre los jóvenes en España que se manejan, cuando se les pregunta sobre la valoración que hacen de distintas instituciones españolas, la valoración de la Iglesia aparece en el último lugar. ¿Cómo trabajar y llegar a sensibilizar a los jóvenes sobre la realidad misionera de la Iglesia?

Las jornadas animaban a los directores diocesanas de las Obras Misionales Pontificias con la oración de las Horas y la Eucaristía, bien preparada y presidida cada día por uno de los tres obispos, a confiar en la fuerza y presencia del Espíritu Santo, pues sólo desde ahí se puede mantener abierta la esperanza en nuestro trabajo con los jóvenes, obteniendo un mínimo resultado como fruto de la dedicación y amor por nuestra gente joven que, por otro lado, necesitan conocer a personas que han conseguido la alegría, felicidad y esperanza de sus vidas, como es el caso de nuestros misioneros.

En esa línea, nos ofreció la agustina misionera Ma. Jesús Rodríguez Muñoz el testimonio de sus dos hermanas agustinas misioneras Esther Paniagua y Caridad Álvarez, martirizadas en el norte de África y recientemente beatificadas junto a otros misioneros mártires de la misma zona africana, entre ellos los que recordaba la hermosa película “De dioses y hombres”.

También nos dieron un bello y valioso testimonio tres jóvenes que han tenido experiencias misioneras de verano en lugares de misión junto a diverso tipo de misioneros y misioneras, entre ellos las misioneras de la santa madre Teresa de Calcuta. Nos quedó claro que es posible alcanzar buenos resultados en el trabajo y dedicación con los jóvenes. Se observó, además, que, si algo mantiene atracción para los jóvenes de hoy en relación con la actuación de la Iglesia, son precisamente los trabajos de Caritas y de los misioneros.

El obispo encargado de la pastoral con jóvenes en la Conferencia Episcopal Española, Don Carlos Manuel Escribano Subías, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, nos habló de “Principios y pautas para atraer a los jóvenes al ámbito de la misión”, desde la experiencia que él tiene de haber trabajado con grupos de jóvenes. Y, aun reconociendo las dificultades de este trabajo, fue un poco más positivo que el sociólogo que abrió nuestras jornadas.

Varias instituciones misioneras que trabajan con jóvenes y los acompañan en las experiencias misioneras de verano, también nos dieron su testimonio y resaltaron diversos resultados positivos. Así hablaron miembros del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME), del Servicio Conjunto de Animación Misionera (SCAM), de la CALM (Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros), y de los Laicos Salesianos. También ellos nos abrieron el corazón hacia el trabajo juvenil con esperanza.

Finalmente, los asistentes trabajaron, organizados en ocho grupos, sobre experiencias de trabajo con jóvenes en colegios e institutos, en experiencias de misión de corta duración, en relación con las delegaciones diocesanas de Juventud y Vocaciones, y en los frutos del recientemente celebrado en Madrid Encuentro Misionero de Jóvenes.

Para terminar, vimos la conveniencia de dedicar en las diócesis más personas y recursos humanos y económicos al trabajo de pastoral entre los jóvenes, en las tres áreas en que éstos se encuentran: los cercanos, los indiferentes y los alejados, ya que a nadie se puede excluir de nuestro esfuerzo misionero.