Domingo, 18 de agosto de 2019

Por madurez o por aburrimiento

El próximo domingo 26 de mayo los españoles tendremos que volver a las urnas y en esta ocasión para votar por partida triple: nos espera una jornada de elecciones locales, autonómicas y europeas. La campaña electoral está despertando poco interés en los ciudadanos por no decir ninguno.

Esto debería obedecer a que por fin hemos aprendido a votar a nuestros políticos por la gestión que han hecho durante cuatro años y no por lo que nos cuenten que van a hacer; porque sus programas sean un compendio de compromisos viables y no un conjunto de promesas imposibles de cumplir; porque los cambios que anuncien beneficien a la mayoría de los ciudadanos y no a sus amigos; porque saben ganar votos trabajando por hacer una sociedad más justa y no aprobando prestaciones que sólo sirven para hacer malos ciudadanos; porque sus proyectos son para construir y no para destruir; porque tenemos en cuenta sus obras y no sus palabras; porque más que las siglas de un partido valoramos su gestión; porque los cambios sean para contribuir al progreso de España y no de ellos mismos; porque están capacitados para servir a los ciudadanos y no para servirse de ellos. Y no necesitamos que nos gasten tanto dinero en publicidad, actos y mítines.

Si esto es así podremos afirmar que por fin hemos alcanzado el grado de madurez necesario para votar responsablemente, pero si seguimos votando por atavismos, por castigar a un partido determinado o simplemente no vamos a votar podemos decir que el desinterés que se percibe obedece a que ya nos aburren sus mentiras, sus promesas y sus sesiones de insultos entre partidos.

Pero esto no lo sabremos hasta el próximo domingo 26 de mayo cuando hablen las urnas.