Miércoles, 26 de febrero de 2020

Libros

“Leer libros nos hace libres”

En esta semana se está celebrando en la hermosa Plaza Mayor de Salamanca la 39 Feria Municipal del Libro. Más de una vez se ha protestado por ocupar ese espacio público con muestras de menor interés, con fiestas universitarias de fin de año o incluso con macroconciertos que desconciertan el entorno durante las primeras horas de la noche.

Si algún acontecimiento merece la pena que ocupe lugar tan señalado y tan popular, creo que éste puede ser la feria del libro, e incluso la feria del libro antiguo y de ocasión. Más si la propia feria del libro es promovida y patrocinada por el ayuntamiento de la ciudad.

Algunos pensaron que las modernas tecnologías: las tablets, los móviles y los demás artilugios informáticos iban a terminar con el libro escrito. Gracias a Dios no ha sido así. Es más, se han multiplicado los libros impresos y los títulos editados. Quizá por la mayor facilidad de elaborar nuevos libros sirviéndose de las webs y de las redes sociales. Los materiales base de la información, la elaboración y la edición o creación de libros son más abundantes y están más al alcance de la mano. Se multiplican los títulos editados, aunque las tiradas en número de ejemplares sean mucho menores.

Es maravilloso y muy beneficioso leer el mayor número de libros. Entre las frases puestas de relieve en las casetas centrales de la feria, está aquélla tan esperanzadora de “leer libros nos hace libres”. Ésa es la realidad, sin duda alguna. El que más lee tiene más criterio para juzgar y discernir la realidad, y para encontrar modos de enfrentarse y buscar soluciones a los problemas que plantea la misma realidad.

Este año la feria presenta una nueva y más atractiva apariencia y disposición de los edificios comunes. Quizá esta novedad responda al inicio de la presidencia del nuevo alcalde, Carlos García Carbayo, que sustituyó a Alfonso Fernández Mañueco, que renunció a la alcaldía para poder presentarse como candidato a la presidencia de la Comunidad de Castilla y León.

La feria tiene, además, el acierto de ofertas especiales para cursos escolares, sin que falten los siempre atractivos títeres. El resto de actividades son de lo más natural y ordinario de todos los años: conferencias, presentaciones y firmas de libros, conciertos de la Banda Municipal y de grupos de música moderna.

La presentación y firma de libros es tan abundante como otros años, pero yo tengo la impresión de que los autores son este año de menor categoría que otras veces. Son autores bastante desconocidos, con algunas excepciones, desde luego.

Hay que destacar las tres exposiciones de carácter más original: La Exposición de novedades editoriales para adultos, la Biblioteca infantil al aire libre y exposición de novedades infantiles, y la Exposición “Libros que entran por los ojos”.

Entre los autores hay que destacar, sin duda, a nuestro ya clásico y salmantino de adopción Antonio Colinas. También era esperada con ilusión la presencia de Nuria Labari, pero al fin se anunció la imposibilidad de hacerse presente. Y otro autor destacable es el siempre atractivo Joaquín Araújo. Como colectivo, sobresale la presentación de la revista de poesía “Papeles del martes”, que llega ya a su número 62.

También hay que destacar los libros publicados en torno a la Universidad de Salamanca, siguiendo las celebraciones de los 800 años de su creación. O el libro de José Luis Puerto “Leyendas de tradición oral de la provincia de Salamanca”.

Por lo demás, hasta ahora el agua que se suele presentar cada año como asidua a la presencia de los libros, aunque este año la estamos necesitando tanto, aún nos ha respetado. Que siga la feria y a leer los libros.