Domingo, 19 de mayo de 2019

Cartas de los lectores

El Internet de las Cosas en nuestras vidas

En las últimas décadas Internet ha evolucionado de una forma inimaginable. Desde las primeras conexiones que usaban la línea de teléfono de casa hasta las fibras ópticas actuales que permiten una gran velocidad, hemos visto cómo Internet se hacía indispensable en nuestras vidas. Esta evolución ha permitido que cada vez un número mayor de dispositivos estén conectados, desde los primeros ordenadores hasta los smartphones que todo el mundo usa actualmente.

Aunque parezca que esta interconexión ha llegado a su límite, lo cierto es que no es así, que el número de “cosas” conectadas a Internet tiende a aumentar cada vez más. La tendencia actual consiste en conectar a la red cualquier objeto de nuestra vida cotidiana, que habitualmente no se considera como un ordenador (electrodomésticos, coches, elementos de nuestros hogares y ciudades, etc.), con el objetivo de hacernos la vida más fácil. Esto es lo que se denomina el Internet de las Cosas o “IoT” por sus siglas en inglés.

El crecimiento del número de objetos conectados a Internet es una motivación para los amantes de la tecnología, que nos impulsa a buscar nuevas soluciones para los desafíos técnicos que supone. En el Trabajo Fin de Grado que he desarrollado, dentro de mis estudios en la E.T.S. de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad de Valladolid, he estudiado la forma de conectar un pequeño dispositivo a la red, de manera que pueda funcionar de forma independiente en cualquier entorno.

El primer objetivo que me planteé fue conectar uno de estos “objetos” para poder obtener datos y para poder manejarlo. A primera vista esto parece sencillo, pero ¿y si no tenemos acceso a él durante mucho tiempo? Si por ejemplo queremos saber el tiempo de una montaña de difícil acceso, o conocer la ubicación de una vaca que se encuentra pastando en una pradera de miles de hectáreas. Esto genera la necesidad de desarrollar un dispositivo de bajo consumo que, con una pequeña batería, pueda funcionar de forma autónoma durante un largo periodo de tiempo.

Este es el reto al que me he enfrentado en mi Trabajo de Fin de Grado gracias al cual, en colaboración con el equipo de ingeniería de SIDISEL (empresa de electrónica de Salamanca), hemos conseguido conectar un dispositivo, manejarlo y obtener datos de él. En la imagen se muestra el dispositivo que se ha usado para realizar medidas de temperatura y humedad, obtener su localización, y para encender un pequeño LED, entre otras.

Este dispositivo correctamente instalado puede servir como base para cientos de usos. Por ejemplo, en entornos de “Smart Cities” (Ciudades Inteligentes) dentro de farolas, para encender automáticamente una farola al detectar a una persona, o en aparcamientos, para avisarnos de los aparcamientos libres; en una explotación agraria para controlar la humedad y encender el riego; o en el collar de una vaca para saber en qué parte de una gran pradera está pastando. En resumen, miles de tareas de nuestra vida cotidiana pueden verse facilitadas por el Internet de las Cosas.

Como conclusión a este artículo me gustaría destacar la infinidad de posibilidades que nos aporta este tipo de tecnología, la cual nos permitirá poder hacer cosas que hasta ahora eran inimaginables. De la misma forma animo a todo el que le guste la tecnología a intentar buscar sus propias soluciones, aprendiendo y divirtiéndose.