Martes, 23 de julio de 2019

Aranpino, referente del sector de la patata

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta Aranpino es acabar con la preferencia de las patatas ‘bonitas’ sobre las que presentan un mejor sabor

Enclavada entre Cantalpino y Arabayona de Mógica, la cooperativa comercializa patatas famosas por su gran calidad. Uno de los grandes retos a los que se enfrenta Aranpino es acabar con la preferencia de las patatas ‘bonitas’ sobre las que presentan un mejor sabor. Tal y como explica su gerente, José Blázquez, “la patata lavada tiene presencia, pero nada más”.

Para quienes no conozcan la cooperativa, ¿qué es Aranpino?

Se constituye en 1999 por 94 agricultores y fue calificada como “Agrupación de Productores de Patata de Consumo” conforme al Reglamento CE nº 952/97 del Consejo de 20 de mayo. Y aunque inicialmente se constituyó como cooperativa de 2º grado, en 2015 se realizó un proyecto de fusión por absorción de las cooperativas socias, pasando a ser cooperativa de 1º grado.

En la actualidad la integran 66 socios. El objetivo, comercializar todo lo que los socios producen en sus explotaciones (principalmente patatas de consumo, pero también cereal, maíz y oleaginosas) y proporcionar todos los insumos que los socios necesitan para sus explotaciones (fertilizantes, fitosanitarios, patatas de siembra, semillas, gasóleo y repuestos). Servicios que se prestan también a clientes no socios.

La plantilla la componen 11 trabajadores fijos (6 hombres y 5 mujeres), entre personal de oficina y almacén. Todos trabajadores de la zona de influencia de la cooperativa. En campaña de patatas la plantilla se ve aumentada con algún trabajador eventual. El ámbito geográfico de actuación se sitúa en el noreste salmantino, en la confluencia entre las provincias de Salamanca, Valladolid y Zamora, siendo la gran mayoría de los socios de los municipios de Arabayona y Cantalpino en la provincia de Salamanca.

¿Qué volumen de patatas y otros productos mueve anualmente Aranpino?

Como cifras principales 30.000 TM de patatas de consumo, 9.000 TM de maíz, 4.000 TM de cereal. Y cantidades menos significativas de colza y girasol. Las hectáreas sembradas de los diferentes cultivos, sufren variaciones poco considerables de unas campañas a otras, quizás algo mayores en las patatas, por un tema de rotación de cultivos. Pero las condiciones meteorológicas y de plagas o enfermedades, sí que hace que haya una variación considerable en cuanto a producción, principalmente en las patatas (donde nos movemos en una horquilla de entre 30.000 y 40.000 TM de unas campañas a otras) y en el tema cereal (donde la horquilla está entre 4.000 y 8.000 TM)

¿Cómo se presenta la próxima campaña de la patata?

Como cada nueva campaña, hay que afrontarla con optimismo, pero este año ese optimismo, no está exento de cierta incertidumbre. Esta campaña, se han sembrado más superficie, previsiblemente los rendimientos serán superiores a los de la pasada campaña. Las buenas condiciones meteorológicas que se han dado durante la siembra, han provocado, que la mayoría se concentrara en el mes de marzo, justo lo contrario de la pasada campaña, dónde las malas condiciones hicieron que la siembre se escalonara desde marzo, hasta comienzos de junio. La consecuencia de concentrar toda la siembra, será que desde el comienzo va a haber muchas patatas para vender, y si el agricultor se precipita en el arranque, corremos el riesgo de ofertar más de los que se demanda, y saturar el mercado, especialmente en los meses de julio y agosto, cuando tradicionalmente el consumo no es muy elevado.

¿Qué tiene de especial la patata de esta zona?

Culinariamente es una patata muy buena, tiene buena presencia, color, pero donde destaca es en el sabor. Nos queda educar al comprador de patatas, pues hoy en día las grandes superficies nos han impuesto el modelo de bolsa de patata lavada, muy bonita de piel, pero carente de sabor. En el mercado de hostelería, donde lo que prima es sabor, por encima de la presencia, son muy apreciadas y valoradas.

¿Qué aporta Aranpino a la comarca?

Uno de los problemas de la agricultura y en especial de este sector, es la falta de unión. Es un sector muy atomizado, con una visión muy local, y la única forma de que el sector avance y se escuchen sus reivindicaciones, es por medio de las cooperativas y agrupaciones de productores. Es más fácil poner de acuerdo a pocos interlocutores con peso en el sector, que no a una infinidad de pequeños agricultores.

¿Cree que los consumidores disponen de la suficiente información para elegir patatas de calidad?

No. El futuro del sector, pasa por mejorar la comercialización de un producto de mucha mayor calidad culinaria, que el de nuestra competencia francesa, que lo único que tiene es presencia visual. Los grandes males del sector, la estacionalidad de la producción, que junto con la poca o nula capacidad de almacenaje, hace que durante el periodo de arranque saturemos el mercado y después lo dejemos desabastecido hasta que llega la patata nueva de Cartagena o Andalucía. Caldo de cultivo perfecto para dejar abiertas de par en par las puertas de nuestro mercado, a nuestra más dura competencia, la patata francesa.

Problema que además se ve acrecentado por el cambio en los hábitos de compra, incrementándose cada vez más la venta de patatas en grandes superficies, en detrimento del comercio tradicional. Y debido al modelo impuesto por estas grandes superficies (patata lavada en bolsas de pequeño formato) hace que cada vez sea mayor la presencia de patatas francesas en los lineales.

¿De qué beneficios disfrutan los agricultores por forman parte de la cooperativa?

Por un lado, el asesoramiento técnico a la hora de elegir las variedades comerciales más adecuadas para su explotación, el asegurarse la comercialización de su producción, independientemente de las circunstancias de cada campaña, y la seguridad en los cobros. Además de asegurarse un precio medio de campaña, independiente de los vaivenes del mercado. Por otro, la seguridad y comodidad de que en la cooperativa se puede abastecer de todos los insumos que necesita para su explotación (gasóleo, semillas, abonos, fitosanitarios, …).

¿Cómo se evitarían los vaivenes en el precio de la patata?

Difícil saber cómo (si fuera fácil ya se habría hecho), aunque en este caso si tenemos una idea de cómo llegar, otra cosa es que se quieran poner los medio para ello. A nivel individual, cada agricultor tiene que decantarse por sembrar variedades con valor comercial (lo que en ocasiones está reñido, con las grandes producciones) y escalonar la siembra.

A nivel de todo el sector, lo primero y principal lograr una unidad dentro del mismo, hacer la guerra cada uno por nuestra cuenta no es la solución. El objetivo último es que el consumidor compre nuestras patatas. Y para llegar a ello, el sector se tiene que organizar entre todas las partes que intervenimos en el mismo. Hay que solucionar la estacionalidad, tenemos que suministrar las mismas patatas, durante un periodo más largo de tiempo, para evitar saturar el mercado en algunas fechas y en otras dejarlo desabastecido, con lo que estamos dejando la puerta abierta a las importaciones.

Además de una labor informativa que nunca se ha hecho, para explicar al consumidor las cualidades de la patata nacional, frente a las patatas de importación.

¿Qué proyectos de futuro tiene Aranpino?

Continuar con los ya iniciados de adaptación y modernización de instalaciones y maquinaria, que en el tema de las patatas, nos permitan elaborar formatos que el mercado demanda.