Domingo, 8 de diciembre de 2019

Hipocresía insolidaria

El que en esta nuestra sociedad hay hipócritas es algo, que por desgracias no admite discusión, pero cuando esa hipocresía llega a los límites de negarle un techo y atención debida a aquellos que más lo necesitan, esa hipocresía se convierte en inhumanidad.

Parece mentira el despliegue y el revuelo, con campaña de recogida de firmas incluida, que está organizando un grupo de desinformados del barrio de la Prosperidad porque el antiguo monasterio de las Bernardas se pretende reformar para albergar un centro de Proyecto Hombre.

No sé qué tipo de información han recibido, ni de dónde la han sacado, lo que está claro es que, por lo que he leído en prensa, los argumentos que aportan están completamente vacíos de verdad y casi me atrevería a decir que esa ausencia de verdad se ha rellenado de maldad, porque no puede haber más que maldad en quien niega la oportunidad de rehabilitarse a personas que han tenido la desgracia de caer en el pozo de la drogadicción, pozo que entre todos les hemos cavado, y del que ahora, este grupo de personas, se niegan a echarles una mano para que puedan salir de él, se rehabiliten y se puedan reintegrar a la sociedad, en la que estoy seguro serán mucho más útiles que algunos de los que vociferan, sin argumentos ni razones.

Y no es sólo que estas personas se nieguen a echarles una mano, es que pretenden impedir que lo hagan aquellos que sí tienen  sensibilidad, que sí tienen espíritu de ayuda, que sí son solidarios y que quieren acogerles y tenderles una mano amiga para que salgan de ese pozo.

Pero esta gente que se opone a la apertura de ese Centro de Proyecto Hombre, además de esa insensibilidad, dan muestras de escasa inteligencia, porque a poco que pensaran se darían cuenta de que además del beneficio que este Centro aporta a todos los usuarios, además, digo, aporta un enorme beneficio a la sociedad en general, porque estas personas mientras están en el Centro no cometen ningún tipo de actividad delictiva. Incluso aquellos que han tenido la desgracia de caer en el terrible mundo de la droga, al tener este referente no perderán la esperanza  de rehabilitarse. Tanto ellos como sus familias saben que serán acogidos, que no todo está perdido en sus vidas, que si quieren pueden, y para ello es imprescindible, el que la sociedad, todos juntos, les apoyemos, les mostremos que pueden contar con nosotros, que en nosotros tendrán a alguien que les escuche y que les ayudará sin juzgarles.

No sé si estas personas se han parado en pensar o si la falta de humanidad se lo ha impedido, en el impacto que esta negativa, puede tener en los chicos y chicas que con un enorme esfuerzo están luchan por salir de ese mundo. Porque ellos, los chicos y chicas de Proyecto Hombre, sí tiene sensibilidad, si tienen corazón.

¿Se imaginan estas personas que se oponen a este Centro, que ocurriría con todos estos chico y chicas sin les robamos esa esperanza, si les negamos esa salida, si les abandonamos y les dejamos tirados en la calle, en las calles de su querido barrio de la Prosperidad, sin la opción de un lugar y unas personas a las que acudir?

Yo les pediría a todas esas personas del barrio de la Prosperidad que se informen, que visiten el Centro de Proyecto Hombre que está funcionado en la carretera de Alba, que hablen con los chicos, con los terapeutas, que comprueben personalmente lo que allí se hace. Estoy seguro de que después de esa visita cambiará su opinión.

Y si no quieren formar parte activa del Proyecto, al menos que dejen hacer a quienes quieren hacerlo.