Yoel o la chispa.

Yoel cuenta su vida. Al final la cuenta, se desnuda y triunfa. Lo hace al final de los finales, cuando al Escribiente le cuesta enorme esfuerzo hilar una frase, expresar una idea. Yoel ha arrastrado a sus sosías en tal aventura. Ruben se inquieta.

¿Por qué Ruben se conmueve? Ruben es un existencialista, le gustan los desafíos, subirse a algún trapecio, escalar alguna montaña, navegar, perderse entre los brazos de alguna mujer, descreer y tomarse algún Torres 10. Ruben teme a Yoel.

¿Por qué Ruben teme a Yoel? Yoel mira desde lejos a Ruben y sonríe. Pocas veces han coincidido, almorzaron juntos, pasearon uno al lado del otro. Sin embargo, esas pocas veces marcaron la vida de Ruben. Por eso le teme.

¿Y quién es Yoel? Yoel carece de documento de identidad. Habla muchas lenguas, Está lejos y está cerca. Ruben no sabe quién es, menos el sumiso Escribiente. No obstante, ahí está él, cual árbol frondoso. Cuando Yoel aparece, Ruben desaparece.

Ruben tuvo un sueño hace muchos años.  Se encontraba en medio de una multitud, iba desnudo y calzaba unas botas militares, mientras caminaba fijaba su mirada en los rostros de quienes le rodeaban. Esas personas seguían entre ellos perorando, nadie reparaba en él. Caminaba y caminaba hasta que se hunde en un espantoso sufrimiento. Ruben llega a la entrada de un jardín apacible. Un anciano de barba blanca, sentado al lado de una mesa de piedra le mira acogedor. Ruben traspasa el portón, se acerca a él. En ese momento se da cuenta que ese anciano es él mismo. Era Yoel. Hoy lo sabe. Ruben sólo ha conocido a Yoel en sueños.

¿Sólo en sueños? No, también lo ha conocido trabajando en una yesería, vendiendo lotería, arreglando coches, al salir de una sala de fiestas, vendiendo pescado por la calle, en la celda de una prisión militar. Yoel se prodiga en los suburbios.