Martes, 23 de julio de 2019

El corazón de un emprendedor

Cualquier cosa que quieras conseguir en la vida, lleva consigo un precio, y no lo entiendo de otra forma que con esfuerzo

Hoy reflexiono de cómo he podido llegar hasta aquí como emprendedor y sinceramente no sabría decirte claramente cómo ha sido. La verdad es que siempre voy detrás de lo que siento, marcado muchas veces por lo que el corazón me dice, asumiendo en todo momento los aciertos y los fracasos.

Al igual que el resto de los pequeños negocios, los autónomos tenemos que echarle muchas horas a la empresa. Yo siempre he sentido que el trabajo, como cualquier cosa que quieras conseguir en la vida, lleva consigo un precio, y no lo entiendo de otra forma que con esfuerzo. Lo que otros ven como un sacrificio yo lo veo como una elección, en la que las líneas entre la vida laboral y la vida personal se desvanecen y aparecen mezcladas en multitud de ocasiones. Piensas en el negocio incluso cuando estas lejos de la oficina, unas veces porque te gusta y otras porque es necesario para que siga funcionando.

Entiendo que todo en la vida tiene su sacrificio, así como el que quiere perder peso tiene que comer menos, o el que quiere estar en mejor forma y tiene que hacer ejercicio. Como emprendedor hay que estar dispuesto sobre todo a arriesgar, a ser paciente en tus pretensiones económicas, porque nunca vienen pronto, más bien tarde y, sobre todo, hacer las cosas con pasión y luchar todos los días por tus objetivos, porque en los momentos más difíciles, que son muchos, esa pasión será la que te motive a seguir adelante. A mí me gusta rodearme de gente comprometida, gente que asuma una parte de las funciones de la empresa, y para ello es necesario confiar en el equipo y saber delegar, hay que ser humilde y reconocer que no sabemos de todo.

Los tiempos cambian y las empresas también, hoy ser el gestor de una empresa pequeña es ser también informático, comercial, el de recursos humanos, el administrativo o el repartidor, y tienes que estar predispuesto a arrimar el hombro a todo aquel que lo necesite.

La mayoría de la gente se sorprendería de lo poco con lo que contábamos la mayoría de los emprendedores en nuestro inicio, también conocer lo que nos ha movido para embarcarnos en semejante aventura. Para alguno de nosotros el objetivo no es que nuestro patrimonio crezca de una manera increíble, eso no quiere decir que nos conformemos con muy poco, si bien nuestro mayor deseo es generar nuestro propio trabajo y nuestro sueldo y, sobre todo, a lo que no renunciamos es a ver crecer nuestro sueño, incluso que este sueño genere, además del tuyo, otros puestos de trabajo.

Yo siempre digo que aún queda mucho por hacer, sobre todo porque una ilusión te va hilando a otra y porque según avanzas sientes que todo te enriquece, y sin darte cuenta, esto también es parte de tu sueño.