Sábado, 14 de diciembre de 2019

“Papel y tinta’ surge cuando me pregunté qué pasaría si hubiese nacido cien años antes con las mismas aspiraciones”

La autora propone “un viaje en el tiempo” en el que “mantener la rigurosidad” era el reto a la hora de ambientar la novela y “reconstruir un Madrid muy concreto”, de principios del siglo XX
La escritora María Reig. Foto: @paconavarrophoto

“¿Qué hubiera pasado si hubiese nacido cien años antes y hubiera tenido las mismas aspiraciones?” Ser periodista, por ejemplo, como Elisa Montero, la protagonista de ‘Papel y tinta’, primera novela de María Reig con la que ha conquistado a miles de lectores. La escritora y periodista invita a realizar un “viaje en el tiempo”, hasta el Madrid de las primeras décadas del siglo pasado, de la mano de Elisa, una mujer inconformista, “humana”, y a la que mueve la “pasión”. Una novela que es un homenaje a las mujeres de la época y, en especial, a aquellas que tuvieron que superar las limitaciones sociales para acceder a profesiones como el periodismo. ‘Papel y tinta’ es, en pocas palabras, una novela tan apasionante de leer como de escribir. “Me puse a escribir y no supe cuando parar”, reconoce su autora, y es que el manuscrito original superaba las 800 páginas. Publicada en Suma de Letras, ha irrumpido con éxito en el panorama literario arropada además por los 125 mecenas que se entusiasmaron con su historia cuando puso en marcha un crowdfunding en redes sociales. Cuando se les ofreció la posibilidad de recuperar su aportación, nadie quiso hacerlo. Este martes, María Reig estará en Salamanca con su novela ‘Papel y Tinta’, en la librería Santos Ochoa (19.30 horas).

¿Cómo surge la idea de escribir ‘Papel y tinta’?

‘Papel y tinta’ surge cuando un día me preguntó qué hubiera pasado si hubiese nacido cien años antes y hubiera tenido las mismas aspiraciones que en la actualidad. Si retrocedemos cien años nos encontramos que las mujeres tenían una categoría de ciudadana de segunda que les impedía acceder a la mayoría de las profesiones, y mucho más al periodismo, la profesión que genera opinión pública por antonomasia.

‘Papel y tinta’ reunió 125 mecenas, ¿hay mejor carta de presentación en el mundo literario?

Para mí ha sido la mejor, sobre todo por el cariño que me han dado, por su generosidad, por cómo reaccionaron. Después de que Suma de Letras se interesara en leer el manuscrito y apostara por su publicación, les ofrecí a los mecenas devolver el dinero y que su respuesta fuera “no, nos quedamos contigo, apoyamos tu proyecto como escritora y queremos que tengas ese fondo para que puedas arrancar”, para mí fue maravilloso que me arroparan. Al final de la novela están mencionadas todas las personas que me apoyaron, mecenas o colaboradores, que de forma desinteresada me ayudaron, eso no tiene precio.

¿Qué ha sido lo más complicado a la hora de escribir esta novela?

El reto que tenía a la hora de escribir ‘Papel y tinta’ era el poder ambientar la novela y mantener la rigurosidad. Por edad no tengo referencias cercanas a esa época, así que tuve que partir casi de cero, y era muy importante que no se notara de dónde había partido, poder reconstruir un Madrid muy concreto, una villa en la que todo el mundo se conocía, ese momento de efervescencia intelectual y política, está cambiando la fisonomía de la ciudad, también la ideología de los ciudadanos. Es un momento de muchos cambios y que me interesaba mucho reflejar, y hacerlo con mucha rigurosidad, que el lector directamente se zambullera en la época y se dejar llevar, y producir esa sensación que, a mí como lectora me gusta, de viaje en el tiempo. Era un desafío, han sido muchas horas de pulir detalles, pero apasionante.

La elección de la época en la que transcurre la novela, ¿puede decirse que es una de las épocas más interesantes de nuestra historia?

Muy interesante, muy convulsa, pero muchas veces poco atendida, en los temarios del colegio o de la universidad se pasa un poco de puntillas. No se puede entender una época historica sin conocer la anterior. Me parecía importante ahondar en esta época porque nos ayuda a entender cómo fue derivando todo y por qué se llegó adonde se llegó. Era una época a la que me apetecía muchísimo acercarme, y me daba un poco de apuro, pero luego ha sido muy enriquecedor.

‘Papel y tinta’ indaga en la historia del periodismo, ¿deberías conocer más y mejor, incluso los propios periodistas, lo que ha significado este oficio en el último siglo?

No nos paramos a pensar en la función concreta que desarrollaron los periodistas, y es apasionante. El periodista narraba la actualidad que luego se convertía en historia. Una base de mi documentación ha sido consultar la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España e ir comparando los periódicos para reconstruir la actualidad de la época, ‘La Correspondencia de España’, el ‘Heraldo de Madrid’, el ‘Liberal’, ‘El Imparcial’, e iba descubriendo de qué se hablaba, incluso la publicidad aporta información, los anuncios por palabras, si analizas todo lo que había tienes esa visión desde allí. Es muy interesante aterrizar justo en un día concreto de 1921 y ver cómo se entendía la actualidad entonces.

¿Qué es lo que mejor define a Elisa Montero, la protagonista de ‘Papel y tinta’?
 
Pasión es lo que mejor la define, porque en muchas ocasiones no es del todo valiente, la cobardía la asalta en diversas ocasiones y por eso toma el camino del medio, por miedo al rechazo. He querido que Elisa fuera sobre todo una mujer totalmente humana, que se equivoca, un poco esclava de su tiempo y que tiene una visión de la realidad como ciudadana muy limitada por la época en la que le ha tocado vivir.

¿Elisa es también un ejemplo de la falta de visibilidad de la contribucción de la mujer al periodismo?

Absolutamente. En este viaje he descubierto personajes como Carmen de Burgos, Sofía Casanova, Josefina Carabias, María Luz Morales, y he querido mencionarlas en la novela como mi humilde aportación. Igual que la Institución de la Residencia de Señoritas de María de Maeztu, ¿cuántas veces hemos estudiado la residencia de estudiantes con Lorca, Buñuel...?, pero es que había una residencia de señoritas que se crea para fomentar que haya más mujeres, porque es un momento en el que se llega a la conclusión de que se necesita que la mujer acceda a estudios superiores. Parte siendo algo pequeño en el que apenas había unas pocas residentes y acaba siendo el hogar de mujeres que marcaron la primera mitad del siglo XX.

Salvando las distancias en el tiempo, ¿qué compartimos los periodistas de hoy con los de los años 20?

Como punto común encontramos que nunca ha sido un oficio fácil, realmente reconocido, en ocasiones ni como tal. Siempre ha habido un periodista de raza que ha intentado contar lo que courría. Es un oficio muy complicado a veces de desarrollar, y en cada época existen tipos de censura, muy férrea sobre todo en la época de la dictadura de Primo de Rivera. Es una profesión, en ambas épocas, preciosa, muy necesaria, pero complicada de desarrollar en muchas ocasiones.

¿Tiene nuevos proyectos literarios en mente?

La verdad es que tengo ideas, y ganas de ponerme a trabajar en ellas, pero ahora estoy centrada en Papel y Tinta, quiero estar cien por cien dedicada a que la historia de Elisa llega a cuantos más lectores. Más adelante me pondré a trabajar para intentar crear otra historia que llega a la gente y la haga disfrutar y viajar en el tiempo, es mi objetivo.