Los oficios y esfuerzos poéticos de Juzbado

Fernando Rubio, alcalde, y su equipo de gobierno en el Ayuntamiento de Juzbado, llevan ya unos cuantos años en la cresta poética nacional, apostando por la poesía, invitando al pueblo a lo más granado de la poesía nacional e internacional. Juzbado, Libro abierto, con este eslogan han colocado a la pequeña localidad salmantina, renombrada por la planta de ENUSA, en punto de encuentro de poetas europeos  e iberoamericanos de primer nivel.

 Y suponemos que sus buenos oficios y esfuerzos les cuesta. Algún año atrás nos acercamos, por el verso, a este reclamo y con ese emblema envuelven una jornada de protagonista al poeta (él o ella), recorriendo las calles del pueblo en luminosa procesión lírica, descubriendo en las paredes bellos sentires poéticos en indeleble y sencillo ornamento.

 Apostar por la poesía, en estos tiempos, es indudablemente una decisión resbaladiza y arriesgada. Por eso hace del camino un sendero más valioso aún. Más hermoso y más cercano a la solidez cultural.

 El pueblo, además, es un entretenido núcleo urbano lleno de vitalidad cultural. Te recibe un mural gigante donde se reflejan paisajes del entorno. Bar restaurante de la Rosa y Bar restaurante El Toral te dan descanso, conversación y buen rollo. Y además, posee el curioso Museo de la Falla (Centro de interpretación geológico), además de varios miradores del Castillo. Hortus Musarum es una Casa Rural acogedora…

 Pero, sobre todo, Juzbado es un canto furibundo a la poesía de la más alta categoría. Las placas de bronce se encargan de eternizarla en las paredes de sus cortas calles.

 El sábado fuimos de nuevo al pairo de una voz poética de otro tiempo, una semilla lírica de 95 años que sigue dándonos aliento: la de la escritora Uruguaya Ida Vitale.  Una mujer vivaracha y crepuscular con un ecosistema poético monumental y un mar de coral literario que es cofre ya legendario de la literatura en español.

 Tiene todos los premios más relevantes de la literatura actual, el último, el Cervantes, hace apenas tres días. Y en ese mediático altavoz recaló la autora afamada en el pueblecito de Juzbado (exclusividad total). Y todos quisimos verla, escucharla. Y fue difícil porque tal multitud desbordó todas las previsiones de la bienintencionada organización.

 Y entre tanto trajín (ya tiene mérito para su edad) la voz poética de Vitale se alzó en la Plaza del pueblo como un beso desagoviante que ofreciera esa musiquilla tan olvidada ya: el temblor de la poesía. En Juzbado, día de reflexión. Volveremos.