Lunes, 27 de mayo de 2019

a. W - d. W

Multimedia, Intranet, Facebook, Hipervículo, Twitter, Cibernauta, Blogero, Wasap Bluetooth, Instagram, Skype, etc. Está claro que vivimos una nueva era, unos nuevos tiempos, y esto exige nuevas maneras de referirnos a los acontecimientos históricos que van sucediendo. Durante siglos, el modelo ha sido antes de Cristo o después de Cristo (a.C.–d.C.), pero hoy es preciso superar esta nomenclatura. Yo propongo sustituirla por antes del wifi o después del wifi (a.W.–d.W.)

Claramente los que ya pasamos de los 60 nacimos a.W. pero, afortunadamente, vivimos d.W. Los cambios han sido tan rápidos e importantes en estas últimas décadas que examinarlos produce vértigo. Un vértigo muy superior al que sufrieron nuestros padres porque sucedieron a.W. y entonces las transformaciones tecnológicas y sociales se producían de forma más pausada.

Wifi, es el quinto elemento. El elemento sobre el que especularon magos, brujos y adivinos, el que buscaron alquimistas y científicos durante siglos: tierra, fuego, aire, agua y ahora, wifi. Este nuevo principio vital permite la interconexión del mundo, es parte esencial y constitutiva del Universo, al menos de este.

Es tal su influencia en la vida cotidiana que Maslow debería incorporar en la base de su pirámide de jerarquías de necesidades humanas el wifi. Porque sin él nada es ya posible o, al menos, todo se vuelve enormemente complicado. El wifi ha posibilitado la revolución digital, ha “creado” de la nada el ciberespacio, ha transformado las comunicaciones y el lenguaje y se ha insertado en el ADN de las generaciones nacidas d.W.

Cierto es que la brecha entre generaciones siempre ha existido, pero el wifi la ha convertido en un abismo casi insondable. Y es que los nuevos protagonistas, los que toman el relevo, ya no comprenden esas palabras con las que frecuentemente encabezamos nuestros reproches a su adicción: pues cuando yo tenía tu edad… Y es natural esos años fueron a.W.

Nuestros padres también utilizaron frases con nosotros, pero estoy seguro que nunca llegaron a comprender porque nos gustaba llevar el pelo largo, los pantalones de campana y la ropa de colores chillones, escuchar música estridente, el misterio de los guateques o cómo podíamos estar bailando de manera desenfrenada durante horas. A ellos también les escuchamos decir: pues cuando yo tenía tu edad… Y, con los años, los hijos del wifi, los nativos digitales, se las repetirán a los que vengas después, si es que antes este cambio climático, que ya parece imparable, no ha terminado con todo.

El quinto elemento, como los cuatro de siempre, debe tener su parte positiva y su parte negativa. Tierra, aire, fuego y agua, bien controlados son beneficiosos. Nos han dado cobijo, han inflado las velas de nuestros barcos para descubrir nuevas tierras y generar nuevas energías, han saciado nuestra sed y hecho crecer nuestras cosechas y nos han calentado en las épocas invernales. Pero también hemos sufrido sus iras contra las que seguimos indefensos ¿sucederá los mismo con el wifi?   

Un informe de las Sociedades Académicas de Pediatría de Estados Unidos, arrojaba algunos datos que tal vez debamos tener en consideración: un 73% de los padres deja a sus hijos jugar con los dispositivos móviles mientras hacen las tareas del hogar; un 60% mientras hacen recados y un 65% para calmarles[2]

Lo cierto es que resulta imposible oponerse a los gigantescos cambios que está provocando el wifi que, como quinto elemento, se suman a los básicos, y el que trate de oponerse lo pasará mal. Porque la realidad es la que es y viene para quedarse. Como acertadamente decía Don Miguel de Unamuno: el progreso consiste en renovarse. O lo que es lo mismo, renovarse o morir.

Albert Einstein se preguntaba y se respondía: ¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es esta, simplemente porque aún no hemos aprendido a usarla con tino. Pues habrá que esforzarse en atinar porque ya no estamos, ni volveremos nunca a estar, en aquellos años a.W.

Les pensaba desear suerte para el próximo domingo, pero prefiero desearlees responsabilidad.

[2] http://blogs.icemd.com/blog-presente-y-futuro-del-mobile-marketing/reflexiones-sobre-las-nuevas-tecnologias/