Martes, 23 de julio de 2019

Campaña de manipulaciones, mentiras y mala leche

Profesor de Derecho Penal de la Usal

Ante la incompetencia técnica y política de muchos candidatos a las elecciones generales, las preguntas que debemos hacernos son: ¿nos merecemos los españoles esto? ¿es posible caer más bajo al utilizar de forma carroñera argumentos del terrorismo de ETA, cuando ésta ha desaparecido? (y no lo hizo precisamente durante gobiernos del PP o Ciudadanos), ¿es que algunos representantes políticos añoran la tenebrosa época del tiro en la nuca, las bombas lapa o los secuestros? ¿Es que hemos perdido la cabeza?

¡Ya está bien!. Qué mal le tiene que ir a algunos en las encuestas para querer contrarrestar su incompetencia, su odio y su resentimiento echando más leña al fuego de la convivencia, rescatando viejos fantasmas del pasado para dividir, para seguir dando vueltas de tuerca a la crispación. A la derecha política no se le escuchan propuestas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, para corregir los desequilibrios sociales y económicos, para impulsar las políticas públicas de sanidad, educación, dependencia y servicios sociales y para mejorar la convivencia pacífica de todos los ciudadanos.

A la derecha política le traiciona el subconsciente con sus mensajes. Hablan de los principios y valores de la Constitución Española y, debemos recordar, que en su momento, muchos de sus líderes no sólo no la apoyaron sino que la criticaron abiertamente, incluso en artículos periodísticos, como hizo Aznar en un diario de La Rioja, en 1979 (ahí están las hemerotecas). Hablan de estos principios y atacan sistemáticamente a las minorías nacionalistas, incluso amenazando con declararlas ilegales si llegan a gobernar. Ponen de manifiesto sus graves contradicciones internas, dado que el artículo 2 de la Carta Magna es claro al reconocer y garantizar “el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Si la Constitución garantiza las “nacionalidades” y las diferencia de las “regiones”, fue por un hecho en la historia reciente incontrovertible: había nacionalidades o naciones dentro del Estado con más fuerza identitaria que otras. Por tanto, la derecha no está actuando “constitucionalmente” al querer impedir la voz de los “nacionalistas”, cuya existencia, aunque sean minorías, no sólo guarda relación con los principios democráticos (todos los sistemas democráticos del mundo tienen que respetar las minorías), sino con algo más relevante como es el principio de legalidad constitucional. En consecuencia, estos “constitucionalistas de pacotilla”, poco respeto están teniendo con el marco jurídico político español y que sí, nos lo dimos los españoles en la transición política. Si no están de acuerdo con la redacción del articulado, no sean hipócritas, digan que nos les gusta la constitución y propongan su modificación. Es legítimo, por supuesto, pero que “no engañen, ni manipulen, ni escupan odio a cada palabra que pronuncian”.

Y  me parece especialmente grave que personas que se definen “ilustradas y aristócratas” como la señora Álvarez de Toledo, tengan estas confusiones terminológicas, que las conoce cualquier alumno de Derecho o Ciencias Políticas que ha superado las asignaturas de Derecho Constitucional.  Si la omisión es involuntaria, manifiesta su incompetencia y, por tanto, no debe representar a formaciones políticas dignas y respetables. Si la omisión es voluntaria, es aún más grave, porque lo que pone de manifiesto la candidata es la manipulación y el engaño, por un lado, su ideología reaccionaria y autoritaria, por otro, aderezado todo con una buena dosis de “soberbia y mala leche”.

Por otro lado, la “chabacanería política” de la señora Arrimadas no tiene límites. La imagen que va a quedar de ella en el tiempo, -lo mismo que la del ex ministro Martín Villa, subiéndose las gafas, puesto que en un mensaje televisado se le caían constantemente-, es la de una mujer con el dedo índice de una mano pegado a la nariz, diciendo que “huele a indulto”, cuando los investigados por el proceso catalán no han sido condenados aún y no sabemos si lo serán por delitos de rebelión y sedición o por los de malversación, desobediencia, desórdenes públicos u otros. Se está entrometiendo gravemente en un asunto que compete al Poder Judicial. ¿Por qué les llaman golpistas cuando aún no hay resolución judicial, ni definitiva ni firme? Puro teatro para arañar de forma carroñera unos cuantos votos.

Otro de los excesos verbales de la semana lo ha protagonizado el candidato Juan José Cortés, del PP, que en un mitin afirmó que Sánchez se sentará con violadores y asesinos, dado que quiere derogar la pena de “prisión permanente revisable”.  Palabras tan gruesas descalifican a quién las pronuncia.