Miércoles, 26 de febrero de 2020

Arde París y las cofradías animan las calles de Salamanca

Un verdadero espectáculo en el hermoso escenario de la ciudad de Salamanca

Ver las imágenes de origenEstamos todos profundamente impactados por el reciente y aparatoso fuego de la Catedral de París. Aparte de los interrogantes acerca de cómo pudo producirse el fuego, ha surgido una corriente de solidaridad, también económica en busca de la restauración, pero no sólo económica, por más que el apoyo llegue ya a más de 700 millones de euros. Pero la reflexión común llega a pronunciarse sobre el valor y la simbología, no solamente religiosa, sino también artística y cultural, como reflejo de la común cultura europea. Bendito fuego que suscita en todos un noble sentimiento de altura y nos une en la condición del descubrimiento de nuestra identidad más sobresaliente.

Y por supuesto que no queda de lado la consideración religiosa de un templo tan sobresaliente como es la catedral de París. Y eso en un país que se confiesa y ejerce como país abiertamente laicista.

Permítaseme una ligereza de entre las ocurrencias que a uno le surgían al hilo de las noticias y las imágenes del fuego de la catedral, sobre todo en el momento de la caída del pináculo de la cúpula del crucero central: me vino a la mente la experiencia de la quema de nuestras fallas valencianas. ¿Podrá considerarse el fuego de París un fuego purificador en medio del festival humano en que se encuentra incurso nuestro alocado mundo?

Y de una fiesta a otra fiesta: la que en estos días de Semana Santa sale de los templos y anima las calles de nuestras ciudades y pueblos con multitud de procesiones adornadas con hermosas obras de arte y rodeadas de un emotivo y profundo espíritu religioso. Así aparece la religiosidad como una fuerza humana superior a los templos o a los contenedores espaciales mayores o más pequeños en los que habitualmente se desarrollan nuestras ceremonias litúrgicas o religiosas más comunes.

Solo en la ciudad de Salamanca realizan 22 procesiones las 17 cofradías de pasión, que pasan el año entero pendientes de la preparación del único desfile anual que tiene lugar en estos días.

Y son un verdadero espectáculo en el más hermoso escenario que presenta la ciudad de Salamanca. Aunque no falte el aspecto devocional, que atrae a los miembros de la correspondiente cofradía, por supuesto, pero también a la multitud de espectadores, sean estos devotos del paso que procesiona, o simplemente busquen contemplar el deslumbrante arte de nuestra imaginería religiosa.

Salamanca goza estos días de un excelente turismo religioso y artístico, que confirman el valor o interés regional, nacional y aun mundial de las manifestaciones de nuestra Semana Santa, que colman nuestros hoteles y residencias hasta colgar el cartel de “completo”.

Y no hay que olvidar que las celebraciones religiosas animan también nuestros templos con las funciones litúrgicas, los populares Via Crucis, y a veces hasta representaciones vivientes de la Pasión, que son atracción del público más adicto, pero que interesan también a los que vienen a gozar de nuestras expresiones religiosas tradicionales.

En definitiva, las tradiciones religiosas de estos días continúan llenando nuestros templos, pero también animan y dan colorido y fervor religioso a las calles de nuestra hermosa ciudad, convirtiéndola en un templo a cielo abierto, al que no afecta ningún fuego llameante, aunque sí pueden ser perturbadas por la lluvia impertinente, que no suele faltar en algún momento de nuestros días santos.