Viernes, 19 de abril de 2019

Tres años sin Giulio

Eleonora Fiori

Activista por los Derechos Humanos

A las 19:41, el 25 de enero, más de cien plazas italianas se llenaron de gente en una marcha de faroles por Giulio Regeni. Giulio Regeni era un chico italiano de 28 años, originario del Friuli y estudiante de doctorado en la Universidad de Cambridge, que en enero 2016 se encontraba en Egipto para hacer una investigación sobre los sindicatos egipcios en la Universidad Americana de El Cairo. Hace tres años, el 25 de enero 2016 —el mismo día del quinto aniversario de la revolución del 2011, con la que se acabó el régimen de Mubarak y empezó la conquista del poder por parte de los Hermanos Musulmanes— Giulio tenía que encontrarse con algunos de sus compañeros en la estación del metro de El Cairo para festejar el cumpleaños de un amigo, pero nunca se presentó y desde ese día desapareció. Nueves días después, el 3 de febrero, el cuerpo de Giulio fue encontrado sin vida en una zanja en el borde de la autopista El Cairo-Alejandría, con cortes, arañazos y claras señales de tortura, le habían roto los pies, las manos y hasta los dientes, tenía letras grabadas en su piel y quemadura de cigarrillos. Su madre reconoció a su hijo por la punta de la nariz, porque su cara estaba completamente desfigurada. Giulio fue torturado y asesinado, y hace tres años que todavía los familiares, los amigos, los italianos y también el mundo buscan la verdad sobre lo que pasó a Giulio y porqué le pasó.

El portavoz de Amnistía Internacional en Italia, Riccardo Noury, tristemente afirma: “Nos encontramos muy lejos de la verdad. La cooperación del gobierno egipcio es ineficiente, y la del italiano no es mucho mejor”. Inicialmente, las indagaciones hechas por las autoridades egipcias solamente fueron tentativas de desvío, intentaron explicar las señales de tortura como el resultado de un accidente de trafico, después como un asunto de drogas que acabó mal. Todas estas suposiciones acabaron cuando fue realizada la autopsia sobre el cuerpo de Giulio, muerto por la rotura del cuello después de varias torturas. Y otra vez los investigadores italianos fueron obstaculizados de todas las formas.

Lo que se sospecha es que la investigación que Giulio estaba llevando sobre los sindicatos egipcios fue lo que le puso en el punto de mira de las fuerzas de seguridad. La cooperación judicial entre Italia y Egipto está bloqueada. La última noticia que conocemos es que el 28 noviembre 2018 la Fiscalía del Estado Italiano pidió que Egipto investigara a cinco personas, oficiales del departamento de seguridad nacional (los servicios secretos egipcios) y de la oficina de la investigación judicial de El Cairo (la policía criminal egipcia) porque los consideraba posibles responsables del homicidio de Giulio, pero Egipto rehusó porque eran agentes de policía. El presidente del Congreso de los Diputados Italiano, Roberto Fico, fue a El Cairo para hablar con Al Sisi y aclarar el caso, pero sin éxito, porque todavía los que trabajan sobre el hecho en Egipto reciben continuas intimidaciones.

La dedicación de la Fiscalía Italiana está paralizada por la falta de colaboración de Egipto. Y todavía la familia de Giulio y varias asociaciones por los derechos humanos que siguen el caso piden verdad y justicia. Un estudiante de 28 años no puede desaparecer así.