Domingo, 22 de septiembre de 2019
Alba de Tormes al día

Texto íntegro del Pregón de Semana Santa pronunciado por Maravillas Cañizal

La pregonera comenzó con gaita y tamboril, interpretando el tema que se escucha cada Miércoles Santo en la procesión de la Cofradía de la Cruz y del Amor
Maravillas Cañizal, junto a componente de la Junta de Cofradías

Buenas tardes, bienvenidos. Muchas gracias por acudir a este pórtico inmediato de nuestra Semana Santa. Saludo a las autoridades civiles y eclesiásticas, Junta de Cofradías y a los miembros de todos los grupos que la componen: Cofradía de la Vera Cruz, Cofradía del Santísimo Cristo de la Salud, Cofradía de la Cruz y del Amor, Cofradía del Santísimo Sacramento y Cofradía del Nazareno; a la Banda de Música que un año más nos acompaña y da empaque a este acto; familiares y amigos, a todos los albenses y foráneos que os habéis acercado hasta este lugar tan especial como es la Iglesia de la Anunciación.

Muchos se preguntarán qué hago yo aquí... si soy sincera yo también me lo pregunté. Tal es así que cuando Gonzalo, el párroco, me llamó por teléfono para decirme que la recién estrenada Junta de Cofradías había decidido que fuera yo quien diera el pregón este año, me sorprendió tanto que me entraban más ganas de echar a correr que de aceptar la invitación, pero en realidad es un orgullo y estoy contenta de que hayáis pensado en mí. Yo les decía que por qué si yo no soy ninguna personalidad, simplemente una persona. Y así es como me gustaría que lo sintierais hoy, como que el pregón lo damos todos los que vivimos y sentimos la Semana Santa, todos los que aportamos nuestro grano de arena para que en Alba se pueda vivir de manera especial estos días tan importantes. Por lo tanto, muchas gracias por confiarme esta tarea.

He comenzado el pregón con algo que me ha marcado desde pequeña, cuando tenía 7 u 8 años, y la entonces recién estrenada Cofradía de la Cruz y del Amor incorporó un acto en el que incluía la Gaita y Tamboril en el final de su procesión, sonando la pieza compuesta por Ángel Pinto para la ocasión. Y siguieron los años... y cada Semana Santa deseaba tener 14 años para hacerme cofrade. Lo que no imaginaba era que gracias a esta Cofradía y a casualidades o causalidades iba a ser yo quien tocara durante muchos años esa melodía que tan original hace la procesión del Miércoles Santo y que tantos años iba a presidir este colectivo. Por este motivo, quería comenzar con este homenaje a la Cofradía de la Cruz y del Amor, quien indirectamente marcó un futuro para mí tan importante como es la Música Tradicional.

Normalmente cuando pensamos en la Semana Santa nos vienen imágenes a la cabeza, pero hoy quiero que viváis y sintáis el recuerdo de estos días de una manera muy especial: mediante su Paisaje Sonoro, porque lo que entra por el oído va directo al corazón. Además, de que a través del Arte, y en especial de la Música, nos podemos acercar más a Dios ayudándonos en la oración en estos días de Pasión. Y no sólo la Música, sino todos los sonidos que forman parte de esta manifestación de fe y cultura.

Pongamos en funcionamiento nuestra memoria sensorial y vivamos la Semana Santa a través de sus sonidos.

Los años van pasando y la vida está en constante evolución, y con ello todas las manifestaciones del ser humano. No hay nada que no sufra cambio, aunque solamente sea por el relevo de personas y por el transcurso de la vida. Pero no por eso tenemos que dejar de recordar desde el cariño nuestro pasado y contarlo a los más pequeños, porque la “raíz” tiene que alimentarse para que “el árbol dé fruto”. Si queremos que nuestros pequeños continúen con este legado, somos nosotros los que tenemos que hacer que aprendan a vivirlo, a sentirlo, a cuidarlo... a quererlo. Y por ello aplaudo y agradezco a aquellos colectivos y familias que invitan a los niños a participar activamente de la Semana Santa.

Yo no lo he vivido, pero siempre me contaron mis padres y mis abuelos cómo los niños, durante los días de Pasión, tocaban las carracas o “carraclas” como dicen por aquí, sustituyendo al sonido de las campanas, hasta el momento en el que llegaba la Resurrección y el repique de campanas llenaba de alegría el pueblo.

Algo que formó parte del Paisaje Sonoro de la Semana Santa albense durante muchos años, y que la gran mayoría de los que estamos hoy aquí presentes recordaremos, es el Remate de los Pasos. Escuchar en nuestra memoria el soniquete de Manolo “El Carpintero” o después su hijo Gele, la mañana del Domingo de Ramos diciendo: “Sale a remate la Madre de Dios para el Viernes por la noche...” Puedo ver las caras de cariño y añoranza... un recuerdo sonoro que mantendremos en la memoria colectiva de la villa.

Y aunque parezca una antítesis, uno de los recuerdos sonoros que más me emociona es un silencio. Cuando se organizaba desde la Parroquia la Pascua Juvenil y convivíamos desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección, participábamos de todos los actos que acontecían durante esos días. Uno de los momentos más especiales era en la noche del Jueves Santo, la Hora Santa. Ese silencio que te hacía meditar, pensar, orar. Y por la mañana recorrías las Estaciones, donde ese mismo silencio lo rompía ya el canto de los pájaros, o como mucho las pisadas de la gente que se iba o llegaba al Monumento. Invito a todos a vivir estos momentos especiales de recogimiento y oración, acudiendo a las celebraciones que se realizan dentro de nuestras Iglesias durante estos días, donde además, en algunas de ellas, podemos escuchar el acompañamiento del Coro Parroquial.

¡Silencio! Ya se ha callado
la voz de la campana... Semana Mayor, semana
que en Alba se ha santiguado, mientras Dios crucificado Bendice el predio ducal...

Es el silencio un fanal
que se quiebra en oraciones. ¡Silencio! Los corazones
son campanil pasional.

Álamo Salazar, 1958

 

En Alba tuvimos unos años la suerte de que en muchas procesiones, contábamos con el acompañamiento de la ya desaparecida Banda de Cornetas y Tambores Albense. Cómo no recordar de pequeña la espera de la salida de “La Carrera” (que por cierto, qué desilusión me llevé el primer año que tuve uso de razón y en mi casa me decían que íbamos a ver “La Carrera” y cuando salieron los pasos todos iban organizados unos detrás de otros)... en fin, hablaba del primer golpe que daban los tambores y anunciaban que salía la procesión que tan ilusionada esperabas año tras año. Gracias a la Banda de Cornetas y Tambores por aquellos años, por aportar a este Paisaje Sonoro momentos como el “Tú has venido a la orilla” mientras San Juan Evangelista y la Virgen de la Esperanza se giraban ante la Iglesia Parroquial de San Pedro a su paso en la procesión de Miércoles Santo, o el tutti con cajas chinas que creaban momentos especiales en la procesión de “El Silencio” el Viernes Santo junto con la imagen de las calles oscuras iluminadas únicamente por las velas de los fieles; o el cambio de tempo y ritmo en la mañana del Domingo de Resurrección en la procesión de “El Encuentro” cuando la Virgen pasaba del manto negro del luto al manto amarillo (ahora blanco) que le da la advocación de Virgen de la Alegría.

Pero no podemos anclarnos en el pasado, aunque sea bonito recordarlo y aquellos momentos merezcan nuestro homenaje. Vivamos el presente, y disfrutemos de nuestra Semana Santa actual. Algunas manifestaciones sonoras llevan con nosotros muchos años y otras se han ido creando más recientemente. El pueblo, todos y cada uno de los fieles que acuden a las procesiones, sois protagonistas de un Paisaje Sonoro que tanto caracteriza a la Semana Santa rural: los Viacrucis. El del Viernes de Dolores, que indirectamente anuncia el comienzo de la Semana Santa y el del Cristo de San Jerónimo hecho por los jóvenes, que en cada parada rompe el silencio de la gran cantidad de devotos que se dan cita la noche del Martes Santo haciendo plegarias al llamado también Cristo de la Salud. En esa misma procesión, tres sonidos conmovedores, a los que invito a escuchar: el crujir de las andas del paso, el golpe de las horquillas en el suelo y el arrastre de las cadenas que algunos cofrades descalzos llevan atadas a sus tobillos. Paisaje Sonoro estremecedor para una noche de luna llena.

En el Miércoles Santo el silencio lo rompe el sonido de la gaita y tamboril, el instrumento tradicional salmantino por excelencia, mientras todos los cofrades descubren su rostro ante la Virgen de la Esperanza y pasan debajo de San Juan Evangelista, simbolizando la penitencia de todos los cofrades de cargar con el paso. Este instrumento nos aporta un sentimiento de identidad. Originalidad, tradición y belleza se dan lugar en la Plaza Mayor de Alba, al tiempo que se veneran los pasos que representan a quienes quedaron junto a la Cruz y acompañaron a Jesucristo en sus peores momentos: su madre y el “discípulo amado”.

Y con el presente hablaré también de futuro. Un futuro tan inmediato que viviremos en esta Semana Santa 2019, muy especial por la reciente creación de la Junta de Cofradías a la que doy las gracias y la enhorabuena por esta iniciativa, porque está demostrado que la unión hace la fuerza y sumar siempre es positivo. Este año la Cofradía del Nazareno tendrá el Lunes Santo su procesión, en la que seguro que nos aportará novedades a nuestro Paisaje Sonoro de la Semana Santa. Daremos la bienvenida a la Banda de Cornetas y Tambores de La Salud de Salamanca que acompañará la procesión del Miércoles Santo y la recuperada procesión del Domingo de Resurrección después de misa.

Pasado, presente y futuro también lo marca nuestra Banda de Música, aquí presente. El 18 de abril de 1992, Sábado Santo, la Banda de Música hizo su presentación con una pieza musical, “Pavana”, que han interpretado esta noche. Qué mejor presentación que acompañar a “La Soledad”, imagen tan venerada por los albenses. Si esa imagen pudiera hablar, qué aportaría a nuestro Paisaje Sonoro... su rostro, que tanto nos conmueve... sus lágrimas... sus ojos. La tarde del Sábado Santo salía la Soledad de este templo donde nos encontramos, portada por las mujeres albenses. Aquel 1992, sonidos desafinados,

de niños y jóvenes que solamente llevábamos 3 meses aprendiendo a tocar un instrumento, pero el abrazo del pueblo fue tan grande que esos sonidos desafinados a muchos les llegó al corazón y lo recibieron como música celestial. Cómo la Banda no vamos a querer a la Semana Santa si fue quien nos vio nacer y crecer.

Poco a poco, año tras año, y gracias a la constancia y paciencia de nuestro director Mario Vercher, esos sonidos fueron afinándose, creciendo, y fuimos preparando marchas nuevas para que así, en la procesión de la “Carrera” aportar nuestra música cerrando la procesión, además de escucharse la Banda de Cornetas y Tambores Albense y un sonido tan original de esa tarde como es el arrastrar y las caídas de la “Cruz Pesada”. Marchas que los albenses ya tienen asimiladas y que al escucharlas les evoca el acompañamiento de las imágenes que representan los días de la Pasión de Cristo, que cada tarde del Viernes Santo salen de la Iglesia de San Juan. Hemos escuchado anteriormente “Mater Mea” de Ricardo Dorado, cuyos acordes y melodías despiertan los sentimientos de amor a Dios más escondidos en el interior del ser humano. Melodías asimiladas ya como “nuestras”, de un colectivo.

Como decía anteriormente, las personas evolucionan y como consecuencia los grupos también. Tres ejemplos traigo esta noche que auguran y representan un futuro. Qué especial sería que dentro de 100 años sigan sonando en Alba de Tormes estas marchas compuestas por albenses y que el pueblo haya acogido y las haya hecho suyas. He pedido a la Banda que escuchemos estos ejemplos que, aunque forman parte del presente, para mí representan un futuro.

La Marcha de Procesión “Cristo de San Jerónimo” de Jaime Jiménez Pérez, dedicada a nuestro Cristo de la Salud, compuesta con un estilo musical sobrio, propio de las marchas de procesión más castellano y leonesas. “Virgen del Encuentro” de José Ignacio Cotobal Robles tiene unas secuencias armónicas que hace original esta marcha. Además, incluye en una de sus melodías el tema de un Via Crucis tradicional de la zona. “Sueño Azul” de Matías Cañizal Tello es un ejemplo de ruptura de fronteras, de asimilación de estilos de otras zonas geográficas de España, incluyendo una melodía que nos evoca a la gaita y tamboril charros, seña de identidad salmantina.

El futuro también está marcado por la cantera de la banda, los alumnos de la Escuela Municipal de Música que cada año esperan con ilusión la incorporación a esta formación.

Muchas gracias a todos los componentes de la Banda, que año tras año sois fieles a la cita y hacéis que con vuestra música las tallas de los pasos de la Semana Santa de Alba cobren vida y se resalte lo que los imagineros quisieron plasmar en cada una de sus obras.

Para terminar quiero apuntar lo más importante. No podemos olvidar que existe una Pasión, una Semana Santa todos los días del año, donde están los crucificados de hoy en día: en los hospitales, en las guerras, en las pateras, en hogares y otros escenarios donde existe el maltrato, en todas las partes donde encontramos personas excluidas, rechazadas y no acogidas por la sociedad... tenemos que hacer que ellos tengan su “Domingo de Resurrección”. Los cristianos no podemos únicamente cruzarnos de brazos y ver pasar una talla escultórica. Tenemos que movernos y vivir la Semana Santa todos los días del año, desde los actos más rutinarios, haciendo la vida más feliz a todo el que nos rodea. Que el amor a Dios y el amor al prójimo sea el Paisaje Sonoro más importante de nuestra vida.

Vivid intensamente esta Semana Santa. Muchas gracias.
 

Maravillas Cañizal Tello