Martes, 23 de abril de 2019
Alba de Tormes al día

Tras las huellas andaluzas de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz

Peregrinación albense a Úbeda, Baeza y Beas de Segura (Jaén)
Participantes en la excursión de tres días por tierras andaluzas

Un grupo de 38 personas, bajo la guía del carmelita Manuel Diego, han realizado una excursión de 3 días (5/7 abril 2019) a dos ciudades muy ligadas al místico castellano de Fontiveros , Juan de la Cruz. En concreto han visitado Úbeda (donde murió el 14.12.1591) y Baeza donde fundó un colegio universitario (1579)  para los carmelitas Descalzos a la sombra de la Universidad de aquel lugar. Ambas ciudades, conviene recordarlo, son “Ciudades Patrimonio de la Humanidad”, declaración que indica la calidad del legado artístico que poseen, sobre todo del Renacimiento. Y en el camino, pasado ya el famoso paso de Despeñaperros, también pudimos detenernos en La Carolina, ciudad del siglo XVIII fundada por Carlos III, pero que antes se llamaba “La Peñuela”, una soledad muy querida por Juan de la Cruz. Además de la visita detenida a algún monumento, lo más importante ha sido el poder recorrer a pie el casco monumental de estos dos lugares, asombrados por la magnificencia de palacios e iglesias, un entorno muy bien conservado y señalado.

Por allí también topamos con la huella albense, puesto que en no pocos monumentos flanqueaba el escudo en piedra de don Sancho Dávila, obispo de Jaén (1600-1615), pero que antes fue rector de la Universidad de Salamanca y pertenecía e la familia ducal de los Álvarez de Toledo por parte materna, pues era sobrino del Gran Duque, aunque de la rama abulense de los Marqueses de Velada. Su madre era muy amiga de santa Teresa; él residía tiempos largos en el palacio ducal albense con sus tíos, también confesó y conoció a santa Teresa con la que mantuvo contacto epistolar. Es significativo que asistió tanto a la inauguración del monasterio albense (1571) como al entierro de santa Teresa (1582).

La última jornada la dedicamos por completo a la villa serrana de Beas de Segura (Jaén), donde santa Teresa fundó su 10º monasterio (hasta allí llegó la andariega!, y por allí se adentró en Andalucía hasta la misma ciudad de Sevilla, 1575). Además de poder celebrar misa en el Carmelo, que tuvo la dicha de tener por confesor a Juan de la Cruz y escuchar de sus mismos labios por vez primera las poesías compuestas en la cárcel de Toledo (1578), el ayuntamiento puso a nuestra disposición un guía muy entendido en el tema, y durante buena parte del día nos acompaño además el señor Alcalde, que fue del grupo de los ediles fundadores del grupo de  “Ciudades teresianas”. Bien señalado estaba eso con los conocidos carteles, como también la ruta teresiana y sanjuanista. Hay que recordar también que a la fundación de Beas y Sevilla le acompañó el caballero albense Antoio Gaitán, aquel viudo que se puso a la total disposición de la madre Teresa.

Mereció la pena tan  largo viaje para contemplar parajes y caminos tan distintos a los de Castilla (“andaluces de Jaén”, que dice la canción…) y en donde ambos místicos del Carmelo se adentraron con mejor o peor fortuna.