Jueves, 25 de abril de 2019

¿Derecha, Izquierda o abstención?

Como puede apreciarse últimamente tenemos unas expectativas desesperanzadoras con la mal llamada “Izquierda progresista”. Estos deben anteponer la conveniencia y fuerza de lo colectivo y lo común por encima de la estructura rígida de los partidos y sus élites. Los superegos, las envidias, el agarrarse al cargo, las prebendas y las traiciones cainitas, deben salir de la Izquierda cuanto antes. Algunos de esta Izquierda vuelven a incidir en la división y en discrepancias excesivamente sutiles o reivindicaciones utópicas, poco pragmáticas, demasiado ´buenistas´. A otros les falta coraje en su gestión para aplicar más medidas sociales, y les sobra arrogancia.

 Aún está en el alero el cómo y a quién votaremos los españoles el 28-A porque, según sesudos sondeos, en España hay en torno a los 14 millones de electores indecisos y abstencionistas –más de un 41% del electorado, a los que no controlan las encuestas de ningún signo o ideología. Y normalmente las barriadas más pobres de las grandes ciudades no suelen votar casi nunca. Las zonas más exclusivas socioeconómicamente duplican la abstención comparada con otras clase sociales. La gente, las gentes más precarias ´hastían´ de la política y de los gobernantes, así como estos pasan de esas capas sociales. Los políticos, en general, les llevan decepcionando hace mucho tiempo ya. Y es posible –como en algunos países europeos– que el discurso xenófobo, misógino y derrotista vaya penetrando y exacerbando la guerra entre pobres. Los programas ya no importan, solo los titulares y las frases simples con recetas facilonas de ´fake news´.

El líder podemita, P. Iglesias, en su regreso a la política activa, ha pedido “un impulso electoral” consciente de su cercanía al Gobierno y del rápido desgaste del partido en el último año. Y es que Podemos afronta unos comicios con las peores expectativas demoscópicas, pero con la posibilidad real de poder formar parte –en coalición– del Consejo de Ministros del próximo Gobierno sanchista.  

                         

P. Iglesias se responsabiliza y no se amilana: "Hemos cometido muchos errores, hemos dado vergüenza ajena, pero nunca nos hemos equivocado de lado". Pero sería más bien, vergüenza propia, ¿no, Pablo? Y presenta el lema de la campaña electoral: "La historia la escribes tú". Pero los relatos los cuenta, corregidos, él, P. Iglesias, “cloacas del Estado, brigada patriótica y puertas giratorias”, aparte.

Podemos entre 2014 y 2016 arañó –y con  justicia– muchos cientos de miles de votos que huyeron de los sociatas neoliberales, poco socialdemócratas ya, con barones más bien escorados hacia el centrismo. Un socialismo que claudicó con aquella modificación del artículo 135 de nuestra Constitución, arrojándonos de lleno en la crisis económica y en los años grises del Gobierno de Rajoy. También esta pacata socialdemocracia cometió errores de bulto. Nos trajo el paro, la precariedad laboral y salarial, con muchas promesas incumplidas… Ahora, sin embargo, se percibe un considerable distanciamiento de los que votaron entonces a Podemos porque muchos de estos retornan a la casa sociata, aunque sea a regañadientes y ´tapándose ojos y oídos´. Pero ¿serán suficientes votos, de unos y de otros de la Izquierda española, para lograr ese Gobierno progresista?

                                  

¿Tiene miedo la Izquierda a la abstención en este 28-A? ¿Esta gran actitud abstencionista podría llevar al poder a la trasnochada y temida ´derechona trifálica´ (PP, Cs y Vox)?

Como puede apreciarse últimamente tenemos unas expectativas desesperanzadoras con la mal llamada “Izquierda progresista”. Estos deben anteponer la conveniencia y fuerza de lo colectivo y lo común por encima de la estructura rígida de los partidos y sus élites. Los superegos, las envidias, el agarrarse al cargo, las prebendas y las traiciones cainitas, deben salir de la Izquierda cuanto antes. Algunos de esta Izquierda vuelven a incidir en la división y en discrepancias excesivamente sutiles o reivindicaciones utópicas, poco pragmáticas, demasiado ´buenistas´. A otros les falta coraje en su gestión para aplicar más medidas sociales, y les sobra arrogancia.

                                              

Esta Izquierda tenía el compromiso de ofrecernos algo más ilusionante, o nos mete mucho, pero que mucho miedo en el cuerpo y en alma, con la llegada del trío de las derechonas. Si no es así, muchísimos votos progres y populistas se van a quedar en el sofá de casa. Porque, por una parte según las encuestas, parece que el PSOE se ´va a morir de éxito´. Y por otra, se intuye claramente que los barones sociatas y el sanchismo están a un ´tris´ de irse otra vez con Cs, si no logran mayoría con Unidas Podemos, mareas, y nacionalistas.

El caso es que esperábamos que las nuevas ´ideas´ de esta llamada "nueva izquierda" fueran, por lo menos, novedosas y más progresistas.

Y claro, nosotros no ahondamos en la división, solo la ´relatamos´. Por mucho que escribamos críticamente, nosotros no hemos causado la frustración de esa ilusión de cambio y de mejora que generaron en un determinado momento desde el 15M. Son ellos, con sus raquíticas y descafeinadas políticas socioeconómicas, con su cainismo típico, y su caos de programas y estrategias, los que han ´quemado´ a la ciudadanía. Pues eso, a esperar que nos metan mucho canguelo con lo de Vox y demás gaitas, promesas electoralistas incluidas… ¡Qué le vamos hacer ! Pero las actuales encuestas de estimación de voto son muy volátiles, y reflejan claramente la volatilidad de nuestra sociedad. Todo puede cambiar en unos días, incluso en horas.