Martes, 26 de mayo de 2020

Lo que late bajo el verso, con Christina Rosenvinge

 

Con la responsabilidad de quien vuela sin olvidar las raíces, sin descuidar los pétalos, cumpliendo con la etimología de su apellido: “rosa y ala”, belleza y libertad, mantiene cada día el brillo y el feliz asombro del debut, la emoción que se transmite en el aire y en la tierra, la fuerza de quien conoce y reconoce el compromiso etéreo y telúrico, colectivo y personal, que implica tener una voz. Esa voz.

Al abrir este libro se escucha su música, igual que en sus canciones se leen mitos, historias, poemas, vida. En este libro conviven encuentros y desencuentros, circunstancias, incertidumbre, cotidianidad, recuerdos, un faro siempre cambiante, aprendizaje. Parece haber sido escrito en larguísimas tardes de lluvia, a comienzos de un otoño lejano, bordeando con la mirada los títulos y las imágenes de los discos, las fechas importantes, la distancia adecuada entre el navío y el naufragio –mucho cuidado con los cocodrilos,/ vienen despacio, nunca lo ves–, las lágrimas en los rostros de la primera fila de un concierto, el miedo, la pérdida, el deseo, el paso del tiempo –qué distinto estás/ del recuerdo que has dejado–, el silencio. Parece haber sido escrito al amanecer tras una noche de insomnio, bajo el mar inalcanzable que es el cielo de Madrid, en ese momento de lucidez en el que it’s too late, too son, en ese momento de lucidez donde emerge de forma natural todo lo que subyace al verso, todo lo que sucede entre canción y canción, entre disco y disco, todo lo que no es el éxito pero tiene que existir para que exista el éxito, para existir y persistir entre éxito y éxito, para que tenga un sentido cantar y volar sin olvidar las raíces, sin descuidar los pétalos.  

Asistir a este Debut es contemplar la lluvia desde la ventana, la energía del día que amanece tras el desvelo, la ilusión de quien se sube a lo alto de su obra y confía en todo lo que le queda por construir.

Asistir a este Debut es comprender que un artista es científico y rata a la vez. Se disecciona a sí mismo para entender cómo funciona el ser humano, dónde duele y por qué, que la literatura está en la derrota, es donde encontramos humanidad.

Porque hacer siempre lo incorrecto es una forma de acertar.

Porque la voz que te emociona es la que sabe expresar eso que tú también llevas dentro

Porque lo que late bajo el verso cantado es siempre nuestra infinita sed de amor.