Jueves, 27 de junio de 2019

Comienza el cachondeo

Profesor de Dereho Penal de la Usal

Este viernes ha comenzado la campaña electoral más reñida de los últimos años y con más formaciones políticas con opciones de gobierno, dado que, conforme a las previsiones de las encuestas, ningún partido político alcanzará individualmente una mayoría absoluta para gobernar en solitario.

Otra de las características fundamentales de esta confrontación electoral, es la clara identificación de cada uno de los bloques en izquierda y derecha. El centro político y el carril socialdemócrata que siempre ha sido la opción de gobierno que prefieren los españoles, ha sido abandonado por las formaciones conservadoras, porque la aparición de Vox (claramente de extrema derecha que comulga con las ideas franquistas) ha fagocitado las opciones conservadoras más moderadas: PP y Ciudadanos y yendo al rebufo de aquél han abandonado sus posiciones iniciales, sobre todo Ciudadanos. En argot futbolístico, como Vox les ha metido varios goles por la escuadra, han adelantado la defensa, con lo que es probable que en lugar de empatar el partido en esta fase final e incluso ganarlo, probablemente pierdan por una goleada histórica. En cualquier caso, veremos, porque aún queda mucho partido que jugar.

Durante estos últimos días de precampaña, el PP de Casado ha perdido el norte y entre manipulaciones, engaños y contradicciones internas, no logra transmitir mensajes sólidos y constructivos a la sociedad. Además, sus candidatos realizan manifestaciones carentes de sensatez, sentido común y lógica política, dedicándose a insultar en lugar de aguantar la tempestad. Cayetana Álvarez de Toledo, candidata al Congreso por Barcelona, que ha sufrido boicot de un grupo de estudiantes (siempre condenable, todo hay que decirlo, porque aunque no se compartan las ideas hay que respetar la libertad de expresión), no ha reaccionado con entereza, sino que se ha dedicado a insultar diciendo que “son niñatos totalitarios subvencionados, pijos reaccionarios”. Ya sabemos como respira esta mujer, que dijo a Manuela Carmena que no le iba a perdonar el formato de la cabalgata de reyes de 2016. Ya se sabe, quién formando parte de la aristocracia, pierde el poder (porque el PP en Cataluña no tiene nada que rascar y por muchos años), no lo puede soportar y ponen de manifiesto lo que realmente son: lobos con piel de cordero.

Por su parte, Alberto Rivera y su séquito, están haciendo muy bien el papel de “bufones de la corte del reino pepero”, dedicándose a blanquear los casos de corrupción ya enjuiciados, del PP y los presuntos que aún tienen que sustanciarse judicialmente. Ciudadanos ha demostrado que no han construido un nuevo barco que navegue mejor en los mares de la convivencia política, es sólo una galera romana pintada con titanlux que cada vez que se la rasca se le ve su carcoma. Y lo está demostrando cada día con más nitidez. Además, ya está cubierto de un hálito de presunta corrupción que quieren ocultar: algunas elecciones primarias de este partido en las que se han elegido candidatos a las municipales y autonómicas no han sido transparentes y lo peor es que no han querido aclarar las presuntas irregularidades detectadas.

Por otro lado, alguno de los candidatos que han presentado Vox y PP no son los más indicados para trabajar racionalmente por los intereses generales si resultan elegidos. No van a legislar con la razón, sino con las vísceras y la actuación de los representantes de poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) debe estar presidida por la racionalidad y no con el odio y el resentimiento. Es el caso de algunas víctimas que presentan estos partidos. Y las presentas como víctimas precisamente, no por las cualidades de objetividad, tolerancia, sensatez y ecuanimidad ni por otras aptitudes políticas que deben exigirse. Son los casos de Juan José Cortés, en el PP y de Ortega Lara, en Vox. Como víctimas merecen absolutamente toda el reconocimiento y reparación por el sufrimiento padecido, pero, precisamente por esa razón, están inhabilitados para gestionar el bien común.  ¿Alguien imagina a Ortega Lara y Juan José Cortés como posibles ministros de Interior o Justicia? ¡Miedo me da!